Así lo afirmó ayer Stefan M. Selig, subsecretario de Comercio Internacional de los Estados Unidos, durante una conferencia en la sede del índice tecnológico NASDAQ de la Bolsa de Nueva York.
"Cuba debe ser eliminada de esa lista porque el mundo cambió desde el momento en que se la incluyó, dijo. "Eso sería consistente con la política del presidente Obama", añadió.
En otra definición sugestiva, Selig aseguró que "levantar el embargo es lo correcto". Eso, con todo, es más incierto ya que depende de la aceptación del Congreso.
Estos dichos están destinados a levantar ampollas en la influyente comunidad cubano-estadounidense de Miami, que recela de la política de apertura lanzada por la Casa Blanca el último 17 de diciembre.
Esas resistencias encuentran un importante eco en el Partido Republicano, que desde las elecciones de mitad de mandato de noviembre del año pasado controla las dos cámaras del Congreso.
La polémica en ciernes coincide, además, con otro frente de tormenta en lo que respecta a la política internacional: la posibilidad de un acuerdo nuclear con irán, fuertemente rechazado por el Gobierno de Israel y por sus aliados republicanos en Estados Unidos.
En relación con el optimismo que se está generando acerca de posibles oportunidades comerciales con Cuba, Selig advirtió "que todavía hay obstáculos por las limitaciones en infraestructura" que presenta la isla comunista. Así, anticipó que para que ese problema se revierta "deberán participar instituciones financieras internacionales" que abran una corriente crediticia.
"Queremos que Cuba tome el camino del libre mercado y del desarrollo del capital humano", añadió, "pero ese es sólo un camino; el destino es la construcción de un futuro democrático y estable".
Estados Unidos y Cuba iniciaron el martes uno de los capítulos más espinosos en el diálogo bilateral: la situación de los derechos humanos en la isla. Ése es un punto de especial interés para la Casa Blanca, así como el levantamiento del embargo lo es para el régimen de Raúl Castro.
En caso de una normalización de las relaciones políticas, Cuba espera en el mediano plazo que el flujo de turistas estadounidenses se incremente hasta tres millones, algo para lo que, afirma, está preparando su infraestructura.
La posible salida de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo había sido anticipada por responsables de inteligencia en recientes apariciones en el Capitolio.
El deshielo coincide con un proceso inverso: el rumbo de creciente conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, país que acaba de ser declarado por Obama como " una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional.
| Agencias EFE, Reuters y AFP, y Ámbito Financiero |


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