Obama mantuvo en el Departamento del Tesoro una reunión con su Consejo de Seguridad Nacional para revisar la estrategia contra el Estado Islámico (EI) tras la matanza en la discoteca Pulse de Orlando (Florida), que causó 49 muertos y cuyo presunto autor, un joven estadounidense de origen afgano, juró lealtad a ese grupo yihadista antes de ser abatido. Al final de ese encuentro, Obama ofreció un discurso, visiblemente enojado, en el que respondió a las críticas de Trump, quien exigió "dureza e inteligencia" al presidente en la lucha antiterrorista e incluso pidió que renuncie por su negativa a hablar de "islam radical".
Trump propuso prohibir temporalmente la entrada al país a todos los musulmanes "y se oye un lenguaje que señala a los inmigrantes y sugiere que comunidades religiosas enteras son complacientes con la violencia. ¿Dónde va a parar esto?", declaró Obama. "Eso hace que los musulmanes estadounidenses sientan que su Gobierno los está traicionando. Eso traiciona los mismos valores que representan Estados Unidos. Hemos pasado por momentos de nuestra historia antes en los que hemos reaccionado por miedo, y nos arrepentimos", advirtió.
En ese sentido, llamó a no caer "en la trampa" de homogeneizar a la comunidad musulmana y de dar a entender que "estamos en guerra con una religión entera, haciendo así el juego a los terroristas". "Comenzaremos a tratar a todos los musulmanes estadounidenses de modo distinto? ¿Comenzaremos a someterlos a una vigilancia especial? ¿Comenzaremos a discriminarlos por su fe?, se preguntó Obama. Trump ya había planteado su veto a la entrada de musulmanes al país tras la matanza de diciembre pasado en San Bernardino (California), perpetrada por dos supuestos seguidores del Estado Islámico (EI), y ahora, tras lo ocurrido en Orlando, habló de prohibir la inmigración procedente de todas las zonas del mundo.
A pesar de que aún no recibió la confirmación oficial como candidato de parte de la Convención del Partido Republicano, preparada para julio, las palabras de Trump tienen más eco que otras de cualquier político de Estados Unidos. Esto es, coinciden analistas, por el temor que despierta en un sector de la sociedad norteamericana de que finalmente sea electo en los comicios de noviembre y convierta sus amenazas en realidad. Fueron sus conductas despectivas hacia las mujeres y los comentarios racistas los que lo llevaron a ser hoy el abanderado de la oposición, y de echo, de acuerdo con un sondeo de Ipsos realizado tras la matanza del domingo a la madrugada, Trump logró reducir la ventaja sobre Hillary, de 13 a 11,5 puntos porcentuales, y hay otras encuestas que lo dan como vencedor.
De forma similar a la de Obama reaccionó la candidata demócrata, Hillary Clinton. "Sólo piénsenlo un segundo. Incluso en época electoral, esto va más allá de lo que puede decir alguien que aspira a ser presidente de Estados Unidos", dijo Clinton en un mitín en Pittsburgh. "Lo que dice Donald Trump es vergonzoso. Es irrespetuoso con las personas que murieron y las que fueron heridas, y con sus familias", agregó.
Las palabras de Obama y Clinton llegaron poco después de que el presidente de la Cámara de Representantes y líder del Partido Republicano, Paul Ryan, desautorizara la propuesta del empresario inmobiliario. El político republicano de mayor rango en el país, se distanció del candidato al asegurar que EE.UU. está en guerra con el "islam radical", pero no con la religión y coincidió con el presidente en su rechazo a convertir a todos los ciudadanos musulmanes en "sospechosos". "No refleja nuestros principios ni como partido político ni como país", subrayó. El legislador republicano de mayor rango en la política estadounidense defendió que la mayoría de los musulmanes que residen en EE.UU. son "moderados" y que constituyen "algunos de nuestros mejores aliados, nuestros mejores recursos". Ryan, segundo en la línea de sucesión, afirmó que "es importante que hagamos esa distinción".
Y en el medio de las críticas, las respuestas no demoraron: el virtual candidato republicano acusó al presidente de "seguir poniendo a nuestro enemigo en frente de nuestros aliados y, justamente, frente al pueblo". "Cuando yo sea presidente, Estados Unidos siempre será lo primero", agregó Trump.
| Agencias EFE, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero |


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