19 de octubre 2010 - 00:00

Obama teme que también lo abandonen los latinos

Miembros del movimiento ultraconservador Tea Party iniciaron ayer una caravana desde Reno (Nevada) hasta Washington, ante las elecciones de mitad de mandato del 2 de noviembre. Hasta George W. Bush y Dick Cheney quedaron, entre otros políticos, afectados por la ácida crítica de los militantes, que los retrataron en rollos de papel higiénico.
Miembros del movimiento ultraconservador Tea Party iniciaron ayer una caravana desde Reno (Nevada) hasta Washington, ante las elecciones de mitad de mandato del 2 de noviembre. Hasta George W. Bush y Dick Cheney quedaron, entre otros políticos, afectados por la ácida crítica de los militantes, que los retrataron en rollos de papel higiénico.
Dos «des» son las que mejor describen el pésimo humor con el que 310 millones de estadounidenses enfrentarán las elecciones de mitad de mandato del 2 de noviembre: desilusión y desempleo. Con un aditamento: ese mal humor se hace más patente entre los seguidores demócratas de Barack Obama, y particularmente entre los latinos.

La hispana es una franja poblacional de 47 millones, en la que los mexicanos, con 30,7 millones, y los puertorriqueños, con 4,1 millones, representan las dos colectividades más importantes. De aquéllos, 19,3 millones están registrados para votar, nada menos que el 9,2% de los 211 millones de norteamericanos que figuran en el padrón.

Los latinos registrados no están repartidos armoniosamente por los 50 estados de la Unión: dos de cada tres viven en cuatro de los grandes «distritos hispanos»: Texas, Florida, Nueva York y California (donde los latinos conforman un quinto del electorado).

Una particularidad de los latinos en EE.UU. es que son bastante predecibles en el momento de sufragar (tienen un corazoncito mayoritariamente inclinado hacia los demócratas), y como colectividad es de las que mayor porcentaje de concurrencia a votar registra.

En las últimas décadas el voto latino favoreció a los demócratas antes que a los republicanos en una relación de 3 a 1, y en las elecciones presidenciales de 2008 avaló con el 67% a Obama frente a un 31% para John McCain. Fue un voto decisivo en distritos como Colorado, Nevada (donde Obama logró tres cuartos del voto hispano), Nueva México (7 de cada 10 latinos optaron por Obama) y Florida.

Pero una encuesta difundida la semana pasada por Pew Research Center encontró que se estaría dando un cambio en la hasta ahora previsible actitud electoral de los latinos: apenas un tercio de los que están empadronados manifestó haber pensado cómo votar el 2 de noviembre, contra la mitad en el electorado general. Los encuestólogos interpretan que las «des» de los latinos (desempleo y desilusión) están pesando fuerte entre ellos.

«Con el desempleo en un índice del 9,5%, el electorado busca otras respuestas», dijo a Ámbito Financiero el ex economista jefe del FMI Raghuram Rajan. «El Gobierno de Obama enfrenta el problema de haber generado altas expectativas y una performance nada destacada en el frente de la desocupación», agregó en diálogo con este diario durante el Coloquio de IDEA en Mar del Plata.

Las proyecciones indican que la desocupación empeorará más antes de que comience a revertirse. Mientras tanto, en Washington se descarta imponer otro plan de estímulo.

Los hispanos tiene un motivo más de insatisfacción con Obama: las promesas incumplidas sobre una reforma migratoria. La población de inmigrantes ilegales ligados a la colectividad latina se estima en 11,1 millones de personas.

Dato crucial

«La baja concurrencia a votar de los latinos, que probablemente le den la espalda a Obama, sería el dato crucial de la elección», analizó, ante la consulta de este diario, el ex embajador en EE.UU. Diego Guelar. «El latino es un voto clave para la Cámara de Representantes, sobre todo porque es un voto activo», dijo. La última encuesta diaria de Real Clear Politics pronosticaba ayer un triunfo republicano con 212 bancas frente a 181 de los demócratas.

En cambio, Mark López, director asociado del Pew Hispanic Research Center, cree que el voto demócrata entre los latinos «sigue tan fuerte como siempre», aunque quienes opten por los republicanos irían a votar más masivamente. Y argumenta con que es entre los latinos donde Obama tiene mejor imagen (un 63% frente a un 47% a nivel general).

Esto cambia sustancialmente cuando a los hispanos se les pregunta sobre las políticas de Obama para su comunidad: el 51% dice que no los afectan, el 26% dijo que los ayudan y el 13% las considera nocivas.

Si bien los latinos se sienten frustrados, al menos festejaron la decisión del Gobierno de llevar a la Justicia la polémica ley inmigratoria del estado de Arizona, que los republicanos avalaron con uñas y dientes. Para el ex embajador Guelar, el futuro después de una eventual derrota demócrata podría ser menos gris. «Obama podría hacer lo que hizo el presidente (Bill) Clinton después de perder la mayoría en la Cámara de Diputados: correrse hacia el centro y alejarse de las expectativas de centroizquierda que generó durante la campaña presidencial». Una materia, claro, para después del resultado del 2 de noviembre.

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