5 de noviembre 2010 - 00:00

Obama ya negocia para frenar el asalto republicano

Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, que trata de determinar cuál será su estrategia política tras el triunfo republicano en las legislativas, abrió ayer una ofensiva para ganarse a los republicanos al convocarlos para una cumbre el día 18.

Obama ha prometido dialogar con los republicanos en la segunda etapa de su mandato, después de que los votantes dieran el martes el control de la Cámara de Representantes a ese partido, que logró también avances en el Senado y ahora amenaza con revertir leyes trascendentes ya aprobadas por impulso de la Casa Blanca.

Para definir los pasos a seguir, el presidente se reunió ayer con su gabinete. La oposición pretende revertir reformas clave para el Gobierno como las de salud y aspectos regulatorios de los límites fijados a Wall Street.

Al término del encuentro, Obama anunció una cumbre el próximo día 18 con los líderes de los partidos en el Congreso en la Casa Blanca, a la que están invitados entre otros la presidenta saliente de la Cámara, Nancy Pelosi, el presidente de la mayoría demócrata en ese foro, Steny Hoyer, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid. Por parte republicana están invitados el previsible nuevo presidente de la Cámara, John Boehner, y su «número dos», Eric Cantor, junto al líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

La reunión de trabajo se complementará con una cena de carácter «social», según adelantó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, que agregó que el encuentro será el primero de toda una serie.

Además, Obama, quien partirá hoy para una gira por Asia, ha citado para el 2 de diciembre en la Casa Blanca a los gobernadores del país, la mayoría de ellos republicanos.

«Quiero que hablemos de manera sustancial acerca de cómo podemos hacer avanzar la agenda del pueblo estadounidense. No va a ser simplemente una oportunidad para sacarnos una foto», sostuvo el presidente.

Obama, quien el miércoles reconoció que los resultados electorales habían equivalido a «una paliza», señaló ayer que «los votantes nos dieron un claro mensaje».

«Ahora -insistió- se trata de resolver los verdaderos problemas del país y no de apuntarse tantos políticos». También, subrayó, «es obvio, asimismo, que debemos crear una mejor relación entre esta Casa Blanca y el Congreso».

El Congreso seguirá funcionando con su actual composición de mayoría demócrata en ambas cámaras hasta enero, cuando comenzará la legislatura emanada de los comicios del martes, en los que los republicanos lograron más de sesenta nuevos escaños en la Cámara y seis más en el Senado.

La voluntad de colaboración que promete el presidente estadounidense verá una de sus primeras pruebas en uno de los asuntos que más ha dividido a republicanos y demócratas, los recortes de impuestos aprobados durante la administración de George W. Bush.

Esos recortes expiran en diciembre y los republicanos quieren prorrogarlos, mientras que los demócratas abogan por continuarlos para las clases medias pero derogarlos para los más pudientes, esto es quienes ganen más de 250.000 dólares al año.

El asunto será uno de los que dominen la cumbre del día 18, junto al desempleo y la marcha de la economía en general, la gran preocupación de los estadounidenses.

Gibbs sugirió ayer la posibilidad de un acuerdo de compromiso, al indicar que aunque Obama «no cree que sea una buena idea» hacer permanentes las desgravaciones para los ciudadanos más acomodados, sí estaría dispuesto a plantearse mantener esos recortes fiscales durante uno o dos años.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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