18 de noviembre 2015 - 00:00

Obvio: la militancia sindical cierra dividida

Moyano inauguró un busto de Perón con un uniforme donado por Francisco de Narváez. Luego encabezó un acto en la puerta de la CGT, donde atacó al Gobierno y a Scioli, rodeado de camioneros de su gremio.
Moyano inauguró un busto de Perón con un uniforme donado por Francisco de Narváez. Luego encabezó un acto en la puerta de la CGT, donde atacó al Gobierno y a Scioli, rodeado de camioneros de su gremio.
A Hugo Moyano sólo le faltó nombrar a Mauricio Macri para blanquear su preferencia para este domingo. Todo lo demás lo hizo: montó un acto de fuerte simbología justicialista en la puerta de la CGT, con mayoritaria concurrencia de camioneros, y desplegó un discurso basado en críticas al Gobierno, cuya única alusión al candidato de Cambiemos fue elogiosa, cuando recordó que "uno que no es peronista tuvo que inaugurar la primera estatua de Juan Perón" en la Capital Federal.

El jefe de la centraal obrera opositora cerró con una conmemoración del Día del Militante peronista las actividades previas al balotaje de esa organización, que cuenta en sus filas con dirigentes que adhieren a la postulación de Daniel Scioli y otros a la de Macri. Muchos más, luego de la primera vuelta, eligieron silenciar su hasta entonces respaldo al postulante del Frente para la Victoria y dejar en manos de Moyano la visibilidad preelectoral.

"Hay que evitar que nos vuelvan a traicionar. El peronismo no tiene nada que ver con los que nos han gobernado los últimos 12 años. Sepamos a quién votar para no equivocarnos una vez más...", clamó el jefe de los camioneros en el cierre de su alocución. Antes había cuestionado la política económica de Cristina de Kirchner y sus funcionarios, en particular respecto de salarios, jubilaciones y fondos de obras sociales, así como el discurso estatista luego de -acusó- haber avalado desde el PJ las privatizaciones.

De paso, cuestionó a Scioli por "estar cerca de un Gobierno que le roba el sueldo a los trabajadores, los aportes a las obras sociales y les paga salarios míseros a los jubilados para que (Diego) Bossio haga de 'Papá Noel'". También sumó a los referentes de La Cámpora a sus críticas cuando dijo que entre los presentes no había "militancia que no trabaja", y preguntarse si había miembros de la agrupación juvenil oficialista. Fue la rechifla más sonora de la tarde. Y apeló a uno de los latiguillos que comenzó a usar en público tras su fractura con el oficialismo: "No tenemos vocación de chupamedias ni serviles. Sólo de estar cerca de los trabajadores".

El acto se desarrolló en las puertas de la CGT y tuvo un preludio con la inauguración en el museo de la central obrera de un busto de Perón ataviado con el uniforme que utilizó cuando asumió su tercera presidencia, donado por Francisco De Narváez. Moyano se rodeó de dirigentes de peso, como Guillermo Pereyra (petroleros) y Amadeo Genta (municipales) y por tres de sus hijos: Pablo (su segundo en Camioneros), Facundo (diputado nacional y a cargo de un gremio de peajes) y Hugo Antonio, abogado laboralista.

Además estuvieron los sindicalistas Oscar Mangone (gas), Julio Piumato (judiciales) y Juan Pablo Brey (aeronavegantes), entre otros. En el escenario se la vio a la dirigente Cynthia Hotton. Y debajo, al exjuez Daniel Llermanos (letrado penalista de Camioneros y cabeza de algunos negocios del gremio) y al boxeador Gonzalo "Patón" Basile.

Por su lado, los gremios oficialistas realizaron su propio acto por el Día del Militante. El Movimiento de Acción Sindical (MASA), que encabeza el taxista Omar Viviani y se referencia en el metalúrgico Antonio Caló, tuvo un encuentro de más bajo perfil en la sede de los telefónicos de Foetra. Tras la entrega de medallas a dirigentes veteranos como Juan Belén (UOM), Roberto Digón (tabaco) o Carlos Barbeito (molineros), Viviani y Caló desplegaron una defensa de las políticas del Gobierno y, sobre todo, de la postulación de Scioli. Acerca del gobernador bonaerense, repasaron sus promesas favorables al sindicalismo y el taxista remarcó la que alude a la posible creación de dos millones de puestos de trabajo durante cuatro años de mandato.

Los dirigentes más alineados a la Casa Rosada prevén participar del cierre de campaña de Scioli. Hasta ayer no sabían si lo harían en Mar del Plata, en donde se hará el acto central, o en La Matanza. De esa misma CGT ayer permanecieron en silencio, sin actos ni conmemoraciones visibles, los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes", dos grupos que negocian con Moyano la reunificación de la central sindical, por ahora sin el aval de Caló y sus aliados.

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