Odebrecht espera luz verde oficial para “regresar” a la obra pública

Edición Impresa

• PRESENTARON PEDIDO PARA SER INCLUIDOS EN EL REGISTRO DE CONSTRUCTORES TRAS VETO DEL GOBIERNO
Contexto de “cuadernos” ayuda ante desesperación por futuro de las PPP. Su situación: “espejo que adelanta” para las contratistas locales salpicadas por el e

La constructora brasileña Odebrecht está tomando carrera para volver a recuperar terreno en los contratos de obra pública en la Argentina. Eso si el Gobierno habilita en el corto plazo su regreso al Registro Nacional de Constructores, lo que le permitiría abrir el grifo de las licitaciones y eventualmente la habilitaría para intervenir en los Proyectos de Participación Público Privada (PPP). La empresa avanzó en los trámites para presentar documentación y aguarda una respuesta oficial en 30 días, con el plazo de suspensión ya vencido. Todo en paralelo a conversaciones con el Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías para arribar a un acuerdo administrativo que fije montos para una multa, por los hechos de corrupción por sus operaciones en el país, admitidos hasta ahora en la justicia de los Estados Unidos y en Brasil. Ofreció una zanahoria difícil de rechazar para la administración de Mauricio Macri: financiamiento externo para sus proyectos, algo que ninguna de las empresas locales afectadas por la trama de los "cuadernos" está logrando destrabar. Es más, comienzan a sentir los efectos del torniquete bancario por el hecho de estar mencionadas en la causa a cargo de Claudio Bonadio.

Seis de los ocho corredores viales licitados por PPP solicitaron auxilio y el Gobierno está terminando el marco del acuerdo general para un fideicomiso que les permita continuar. Parte de los requisitos que fueron planteados por la Oficina Anticorrupción incluirán un monitoreo activo de todas las firmas participantes, más allá de un programa de integridad y de compliance puertas adentro. En ese sentido, Odebrecht es un espejo que adelanta: a nivel global debieron implementarlo, pese a ser una compañía de capital cerrado que no cotiza en Bolsa. El desplazamiento de la familia Odebrecht de la toma de decisiones fue también otro de los puntos que tomó la firma en su lucha por sobrevivir en la región. En Argentina, a las contratistas impactadas por el escándalo de sobornos les enviaron el mensaje de que políticamente no es viable la continuidad de obras con los empresarios que admitieron coimas. Pocas operaron desplazamientos. Problema: es sencillo modificar los directorios, más no los accionistas, en pleno declive de su cotización. El Gobierno tiene otro drama sobre el stock de contratos en ejecución, que sumaría costos si tuviera que volver a licitar y tendría impacto político en un año electoral.

Odebrecht no dejó de operar en Argentina, pese a estar suspendida. Continuó con las obras en Córdoba por los gasoductos y en Rosario, sumado a su participación en dos centrales termoeléctricas privadas en Ezeiza y Río Cuarto. Anticiparon que con su nueva política de transparencia y monitoreados por el Ministerio Público Fiscal de Brasil y por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos están listos para regresar con el foco puesto en las PPP hídricas, o en proyectos de energía que puedan haber sobrevivido en los planes del Gobierno.

Su "regreso" es estratégico porque atravesó todas las etapas del Lava Jato y debió dar timonazos para obtener la venia del DOJ norteamericano. La aparición de los cuadernos graficó la metáfora de cómo esconder un elefante en la calle Florida. El Gobierno y las empresas tienen un pánico sordo sobre el desenlace que podría tener el caso, no por sus avances hasta el momento, sino por las consecuencias económico financieras de un ciclo investigativo que recién comienza.

En la otra vereda, Odebrecht aspira a exhibir que expió sus culpas y que aguarda la luz verde del Ejecutivo para rubricar un acuerdo. Lo mismo en sede penal, aunque el escenario parece mucho más complejo: los fiscales Federico Delgado y Franco Picardi obtuvieron avales para solicitar a Brasil las delaciones premiadas y los tramos de información que correspondan con los sobornos pagados por la construcción de las plantas potabilizadoras y por el soterramiento del ferrocarril Sarmiento. El acuerdo macro firmado entre Brasil y Argentina tuvo éxito, sin embargo los pasos intermedios demoran para que se active el flujo de información. Los investigadores creen que cada vez necesitan menos de las confesiones de los ejecutivos de la empresa porque tomaron el circuito de las empresas locales como socias y de los exfuncionarios del Ministerio de Planificación. Por su lado, la empresa insiste en que puede aportar todo si se aplican los preceptos legales que impidan la doble persecución de quienes hayan colaborado. Allí está la encrucijada que no termina de resolverse y sobre la que Estado Unidos ha tomado nota. Cuando la comitiva de jueces y fiscales argentinos viajaron para obtener indicios de las pruebas contenidas en el acuerdo con Marcelo Odebrecht, fueron recibidos en el despacho del Departamento de Justicia con una pregunta: "¿Qué van a hacer ustedes para salvar a la empresa?".

Dejá tu comentario