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Oficialismo frenó la Unión Civil y va hoy por boda gay
Cristina de Kirchner, Miguel Pichetto, Gerardo Morales
De todas formas, anoche el Senado llegó a un acuerdo para iniciar la sesión de hoy que debatirá la ley de matrimonio gay: el debate comenzará con el dictamen de mayoría (que impulsó parte de la oposición en la Comisión de Legislación General) y si se lo rechaza, analizará el de minoría que ratifica la ley votada en Diputados. En la reunión de Labor Parlamentaria de la noche, los presidentes de bloque acordaron esa metodología y, de palabra, decidieron que en caso de rechazarse el dictamen de mayoría y el de minoría, podrían considerar en el recinto analizar el caso del polémico dictamen de Unión Civil que, salvo los integrantes de la comisión, no tiene adeptos en los bloques de la UCR y ni en el kirchnerismo, sobre todo por la discrecionalidad con que trata cuestiones como la adopción, la fertilización asistida o la libertad de conciencia que da a los funcionarios para aplicar o no la ley. En este último sentido, ese proyecto parece casi una broma destinada sólo a frenar el matrimonio gay.
La sesión está convocada para hoy a las 12, aunque seguramente comenzará con demoras. Será un día de inmersión completa en el matrimonio gay. No parece que en el inicio de la sesión se discuta la impugnación que Pampuro decidió sobre la Unión Civil. Ese tema quedará para el final. Primero se debatirá el dictamen de rechazo al proyecto llegado desde Diputados, que no parece tener número para ser aprobado. Si eso sucede, entrará en discusión el de minoría, que ratifica el matrimonio gay que para la votación en general puede lograr número suficiente para aprobarlo, pero tendrá serios problemas en particular, donde se analiza cada artículo.
Allí es donde comenzarán las complicaciones. Si el kirchnerismo pierde la votación de algún artículo, como el que trata sobre la adopción y la fertilización asistida, se abrirán dos caminos: devolver el proyecto a comisión para seguir negociando o mandarlo (mutilado) a Diputados para que allí decidan la suerte final.
Los radicales, mientras tanto, seguían anoche en problemas. Ese bloque no acepta en su mayoría el matrimonio gay, salvo cuatro excepciones muy complicadas. Gerardo Morales, Ernesto Sanz, el santacruceño Fredy Martínez y Nito Artaza están a favor de la ley amplia que votó Diputados, pero negociaban anoche en una reunión de la bancada una tercera opción para evitar rupturas y al mismo tiempo garantizar una reforma al proyecto original de matrimonio gay.
Esa idea del radicalismo sigue la línea que planteó Elisa Carrió: una Unión Familiar que reemplace en el Código Civil al matrimonio, dejando esa opción sólo para el plano religioso. La negociación no era fácil: muchos radicales no aceptan la adopción para parejas del mismo sexo que de ese forma también quedaría consagrada.
Sólo una certeza se aportó ayer en el Senado y llegó también desde Pampuro. El presidente provisional, a cargo de la Cámara por estar Julio Cobos en la presidencia por el viaje a China de Cristina de Kirchner, aseguró: «Yo voy a votar afirmativamente», dejando así claro como cumpliría con su obligación de desempatar si los números quedaran equilibrados.


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