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Ópera barroca: un placer a descubrir
En su versión italiana y con instrumentos de época, tiene como intérpretes a Martín Oro, María Goso y María Victoria Gaeta, dirección de Hernán Schvartzman, y puesta en escena de María Jaunarena.
Trío protagónico. María Victoria Gaeta, Martín Oro y María Goso.
Periodista: ¿Tenían experiencia con estos papeles?
Martín Oro: Esto para mí fue una emergencia. La idea de programar esta ópera surgió a partir de un contratenor alemán que quería colaborar con Juventus y cantar este papel por primera vez, pero no pudo venir, y me llamaron de urgencia. Por suerte lo tenía sabido, eso facilitó las cosas. Hernán tiene una manera muy linda de trabajar, a la que por un lado estoy acostumbrado y por el otro no la esperaba: él prioriza mucho el "rubato", la libertad del canto sobre una base fija, con acompañamientos bastante estables. Los directores italianos, sobre todo, piden mucho eso.
María Goso: Yo lo había cantado en 2010 con Raquel Winnica en Córdoba. Esta puesta es maravillosa y tiene sus "vueltas" respecto de lo que uno está acostumbrado. Se atiene al mito propiamente dicho, y no tanto a lo que Gluck escribió.
M. O.: Más que el "final feliz" hay una felicidad más genuina, una sublimación... Yo soy psicólogo, y esto tiene todo un trasfondo muy freudiano de que todo ocurre en la mente de la persona que está atravesando un duelo, de cómo lo elabora, se puede pensar que incluso tiene alucinaciones, y como él es un gran artista, gracias a la música termina pudiendo atravesar este duelo.
María Victoria Gaeta: Yo estoy debutando este papel. Cada vez que tengo oportunidad de incursionar en todo lo que se salga del repertorio lírico tradicional lo hago, me gusta mucho. Me siento muy a gusto con esta vocalidad. María y Hernán son una dupla que funciona como una unidad muy fuerte, me encanta trabajar con ellos. Hernán prioriza la palabra, y tiene la filosofía de que a lo largo del siglo XXI, con las grabaciones y con Internet, se unificó mucho la forma de cantar: vamos a ver tal ópera y queremos escuchar tal pianissimo con tal cadencia. En cambio antes cada uno tenía su particularidad interesante. Él nos pide que nos salgamos del ritmo y de la convención, y que exploremos nuestra forma de canto desde la palabra y lo que se quiere decir. Y para eso este repertorio es ideal: siempre se está en una zona cómoda del registro que permite priorizar la palabra, con sentimiento y humanidad. El proceso de búsqueda y elaboración del personaje es lo más disfrutable de esta profesión.
Periodista: ¿La sorprendió que la convocaran para un papel que tradicionalmente está tal vez asociado a voces más livianas?
M. V. G.: No me sorprendió, porque no tenía ese concepto de Amore, pero es un papel comodín. De hecho los instrumentos de esta orquesta tienen una sonoridad importante. Es verdad que uno espera asociarlo a una voz más aniñada, pero puede llegar a lucirlo cualquier tipo de vocalidad.
P.: Esta unificación del estilo de canto que mencionaban, en el caso de la cuerda de contratenor es un poco particular, ya que es un registro que resurgió hace relativamente poco.
M. O.: Yo digo que es una voz moderna la nuestra... Pero es verdad, hay muchas grabaciones, ejemplos... Si bien tengo aprendida esta parte desde hace mucho me puse a escuchar versiones, sobre todo porque yo lo había hecho con instrumentos modernos muchas veces, y ahí uno tiene que priorizar la potencia de la voz. Cuando me dijeron que era con instrumentos de época, con alguien que se había especializado en Holanda, volví a las versiones historicistas: Bejun Mehta, mi maestro René Jacobs y otras. Por suerte acá Hernán nos pide que volvamos a expresarnos por nosotros mismos. Es bueno inspirarse, pero después olvidarse. Uno va creando, y él deja lugar a la creación, y busca que cada versión sea diferente, y eso lo logramos fácilmente los cantantes. Uno a veces piensa que está exagerando terriblemente, y después se da cuenta de que no es tan así.
M.G.: Cuando uno canta "a tempo" se empieza a escuchar detrás de la orquesta. Yo ahora empecé a hacer muchas otras cosas sin que me las pidieran. Muchas veces se dice que los cantantes no somos músicos, y cuando uno empieza a escuchar se da cuenta de muchos detalles.
M. O.: También es un riesgo: uno puede salir de una producción así y llega a otra con un neurótico muy estricto con el ritmo, y hay que saber adaptarse.

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