24 de agosto 2011 - 00:00

Oposición apunta al corazón del poder de Dilma

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Brasilia - La oposición brasileña lanzó una ofensiva contra el ministro Paulo Bernardo, funcionario clave del gabinete, al que acusa de haber favorecido una empresa de manera irregular. Acentuó así la presión sobre la presidenta, Dilma Rousseff, que ha perdido en las últimas semanas a cuatro ministros por diversos escándalos.

El senador Alvaro Dias, jefe del bloque del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), dijo que es necesaria la comparecencia al Congreso de Bernardo, ministro de Comunicaciones y esposo de

la jefa de Gabinete, Gleisi Hoffman
.

Bernardo y Hoffman, ambos del oficialista Partido de los Trabajadores, son dos de los ministros de más peso en el entorno de Rousseff, y una revista publicó el domingo que utilizaron aviones de la constructora Sánches Tripolini, a la cual el Gobierno le concedió un contrato multimillonario.

Ahora, «la oposición tiene en la mira» al poderoso Bernardo, publicó ayer el influyente O Estado de Sao Paulo.

«Nuestra misión es crear una comisión investigadora de la corrupción en el Gobierno», afirmó Dias.

«Es imposible no llamar robo a todo esto que pasa en el Gobierno... la corrupción es abierta y generalizada», señaló Dias e ironizó con «los poderes de los aviones» de la constructora, para persuadir a los ministros.

Desmentida

Bernardo y Hoffman divulgaron un comunicado reconociendo haber viajado en los jets, pero negaron irregularidades.

Rousseff, que asumió el poder hace apenas ocho meses, se ha mostrado inflexible con los hechos de corrupción, lo que ha hecho que los escándalos no mellen el apoyo que ella concita personalmente, según las encuestas.

Las tensiones alimentadas por la remoción de ministros siguen contaminando el palacio presidencial del Planalto, y la crisis puede alcanzar más voltaje si cayeran los ministros de Turismo y Ciudades, cuyas cabezas también exige la oposición.

En tanto, en otro hecho negativo, la mandataria no logra sintonía con los movimientos sociales que son base del PT, como los campesinos sin tierra, que ayer tomaron un ministerio.

Rousseff puso ayer en funciones el nuevo ministro de Agricultura, Méndes Ribeiro, en reemplazo de Wagner Rossi, el cuarto funcionario que debió abandonar el gabinete en medio de sospechas de corrupción.

Mientras la mandataria hablaba para una platea de funcionarios y empresarios del «agronegocio», el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), el principal movimiento social del país, criticaba a su Gobierno por destinar poco dinero para la reforma agraria. Los sin tierra ganaron notoriedad ocupando estancias extensas no explotadas, que por la ley de reforma agraria deben ser expropiadas y cedidas a labriegos.

Para que la letra de la ley se torne realidad es preciso que el Estado pague a los dueños de las fincas expropiadas, y financie la formación de cooperativas.

«Hoy hay más de 80.000 familias registradas» para afincarse en tierras, pero los fondos previstos por el Gobierno rondan los 500 millones de reales (330 millones de dólares) «y se necesitan por lo menos 1.500 millones (1.000 millones de dólares)», dijo un vocero del MST durante la ocupación del Ministerio de Hacienda.

Con sus característicos bandera y gorros rojos, los sin tierra responden a un ideario de izquierda sin que por ello se los pueda considerar subordinados al PT de Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva.

Agencias ANSA, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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