12 de noviembre 2009 - 00:00

Oposición brasileña apunta contra Lula por el apagón

Oposición brasileña apunta contra Lula por el apagón
San Pablo - El gigantesco apagón que afectó a 70 millones de brasileños por varias horas desde la noche del martes fue motivo ayer de un agrio debate político en el país. Mientras el Gobierno procuró esclarecer las causas y trató de enmarcar lo sucedido en un hecho aislado, la oposición cuestionó al Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva por falta de previsión e inversiones tras casi siete años de mandato, y en particular apuntó contra la precandidata presidencial oficialista, Dilma Rousseff.

Una primera explicación oficial indicó que el corte de energía se originó en fallas en las líneas de transmisión que conectan con la represa de la hidroeléctrica de Itaipú, en la frontera con Paraguay, que entrega cerca del 20% de la energía que consume Brasil.

Lula negó que el problema haya sido provocado por la falta de inversión, y llamó al Ministerio de Energía del país a explicar la causa del apagón. El titular de esa cartera, Edison Lobao, atribuyó la interrupción a una tormenta inusual que afectó, en un efecto dominó, a casi todo el sistema de transmisión, hasta paralizar Itaipú.

A raíz de ello, se cortó la energía en 18 de los 26 estados del país, 800 ciudades y parte de Paraguay.

En algunos estados volvió la luz antes de la medianoche, pero en otros duró varias horas más, desde las 22.12, cuando se inició la interrupción.

Caos y pánico

En grandes ciudades, como Río de Janeiro y San Pablo, se vivieron escenas de caos y pánico, cuando fueron asaltados colectivos y transeúntes. Se estima que 70 millones de personas se vieron afectadas por el corte.

En coincidencia con el debate por el corte, fue conocida una encuesta del instituto Vox Populi que marcó un ascenso de la intención de voto de Rousseff de cuatro puntos porcentuales de cara a las elecciones de 2010, hasta el 19%, y un descenso del principal candidato opositor, José Serra, desde el 40% al 36%.

A su vez, y también en la misma clave electoral, se agitó el debate sobre la infraestructura de Brasil para organizar el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos en los próximos siete años, compromisos que también deben lidiar con los niveles de inseguridad en Río y San Pablo, que se encuentran entre los más elevados del mundo.

«El sistema se mostró vulnerable. Tenemos que corregir esto ahora. Seguimos sin saber qué ocurrió, en el Gobierno dicen varias cosas a la vez», fustigó Serra, gobernador de San Pablo, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Venganza

Serra era ministro de Salud en 2001, durante el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, cuando Brasil sufría apagones y restricciones energéticas y Lula da Silva ejercía la crítica como opositor. «Itaipú paró por primera vez en su historia», se vengó Serra.

La represa binacional brasileño-paraguaya es la segunda más grande del mundo, después de la de Tres Gargantas, de China. Su construcción demandó ocho años desde 1974, y u$s 12.000 millones.

«Ellos nos criticaban sin sentido a nosotros y ahora pasó lo que pasó», dijo, por su parte, el jefe del bloque de senadores del PSDB, Arthur Virgílio, al recordar las críticas del Partido de los Trabajadores de Lula cuando éste era oposición.

En las primeras horas, el PSDB y su socio Demócrata (conservador) presentaron un pedido para convocar a declarar en el Congreso a Rousseff, jefa de la Casa Civil (gabinete), y al ministro de Minas y Energía, Lobao.

«La ministra Dilma, experta en energía, demostró que no es una técnica ejemplar como la quieren hacer parecer para colocarla de candidata», dijo el diputado Ronaldo Caiado.

En tanto, el ministro de Justicia, Tarso Genro, dijo que el desperfecto en una línea de transmisión «es un microincidente dentro de la política exitosa de siete años en materia energética del Gobierno del presidente Lula». «Brasil tiene energía sobrante y la actual tiene capacidad para proveer a todo el país», sostuvo Genro.

Algunos técnicos corroboraron la tesis del Gobierno de que se trató de un accidente aislado. «Brasil no tiene problemas con el suministro eléctrico; el sistema es confiable, incluso cuando enfrenta el riesgo de este tipo de accidentes», dijo César de Barros Pinto, de la asociación brasileña de industrias de transmisión eléctrica Abrate.

Luiz Pinguelli Rosa, ex presidente del gigante estatal de la electricidad, Eletrobras, evaluó que «es necesario que haya mejor gestión del sector eléctrico; al problema no debería restársele importancia. Hay dificultades con el manejo de los accidentes».

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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