- ámbito
- Edición Impresa
Otra marcha masiva y choques con la Policía aceleran la crisis chilena
Un estudiante arroja una señal de tránsito contra un carro de Carabineros. La marcha resultó masiva y fue acordada con el Gobierno.
En la imagen circular, un infiltrado de la Policía que fue identificado por los manifestantes.
La multitudinaria manifestación -70.000 personas según la Policía, 150.000 según los organizadores- reunió a estudiantes, docentes, padres y trabajadores de otros gremios, como el clave de la industria del cobre, y empleados públicos.
Otras ciudades, como Valparaíso y Concepción, se unieron a la protesta.
Vestidos con sus uniformes del secundario, portando pancartas en las que señalaron que «la educación se está muriendo de hambre», disfrazados y otros bailando, los manifestantes caminaron varios kilómetros por la céntrica avenida Alameda y calles aledañas para desembocar en la plaza Almagro.
«Yo marcho porque tengo dos hijos y no me alcanza, ellos van a terminar endeudados por muchos años y yo no quiero eso para ellos», dijo Graciela Hernández, una de las manifestantes. Las familias chilenas suelen pagar miles de dólares mensuales por la educación universitaria de sus hijos, en tanto que más del 50% de las escuelas secundarias son aranceladas.
La marcha se inició en las afueras de la Universidad de Santiago (en el oeste de la ciudad) y avanzó por la avenida Alameda, pero se desvió hacia el sur antes de pasar por el frente de la casa de gobierno.
Vecinos de casas aledañas al recorrido acompañaron a los estudiantes con cacerolazos -que continuaron más tarde- y tirándoles agua para refrescarlos, en un día primaveral en Santiago.
El tono pacífico cambió casi al final, cuando encapuchados se enfrentaron con piedras y palos con agentes policiales sobre el céntrico Paseo Bulnes, a escasos metros del Palacio de la Moneda. Antes, activistas arremetieron contra semáforos y señales de tránsito, a la vez que actuaron infiltrados del cuerpo de carabineros (ver aparte).
Agentes de fuerzas especiales dispersaron a los manifestantes con chorros de agua y gases lacrimógenos. En medio de las revueltas se registró el incendio de dos automóviles y fueron apedreados edificios.
Los incidentes se extendieron por varios minutos. Más temprano, varios puntos de Santiago fueron bloqueados con barricadas montadas con neumáticos encendidos, que provocaron atascos vehiculares.
Los disturbios concluyeron con 273 detenidos, de los cuales 72 fueron en Santiago y el resto en el interior del país, según el balance del Gobierno que presentó a la prensa el viceministro del Interior, Rodrigo Ubilla, quien además informó que 23 policías resultaron heridos en la capital.
El Gobierno llamó a los estudiantes a «reflexionar» y acabar con las marchas. «Los resultados de hoy deben llamar a reflexión al país entero, y especialmente a los dirigentes estudiantiles y al colegio (sindicato) de profesores hasta qué punto las marchas están siendo dañinas para nuestra convivencia social», dijo el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.
«Cuando uno convoca a una marcha tiene que hacerse responsable de que va a ser pacífica», agregó el ministro.
Por su parte, los estudiantes calificaron la marcha como «todo un éxito» y emplazaron al Gobierno a dar una respuesta clara a sus demandas. «Con esta demostración de apoyo y solidaridad, es necesario que el Gobierno dé una respuesta clara a nuestras demandas», dijo la atractiva líder estudiantil Camila Vallejo, que planteó convocar a un plebiscito para resolver el futuro de la educación, una posibilidad que no está contemplada en la legislación chilena.
La manifestación fue autorizada por el Gobierno y su trazado consensuado con los estudiantes, a diferencia del jueves pasado, cuando la Policía impidió a los manifestantes marchar y arrestó a más de 800 personas.
Las convocatorias estudiantiles han sido las más masivas desde el retorno de la democracia en Chile en 1990, luego de los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet, cuyo régimen redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y promovió su privatización.
El Gobierno propuso, primero, un Gran Acuerdo Nacional de Educación (GANE) y luego un programa de 21 puntos, calificados ambos de «insuficientes» por los estudiantes, que exigen educación universitaria gratuita para quienes no puedan pagarla, que el Estado se responsabilice de la calidad y que las universidades privadas no tengan ganancias.
Las marchas de los estudiantes chilenos fueron respaldadas a nivel internacional con protestas en ciudades de la Argentina, España y Estados Unidos. Hacia el consulado chileno en Buenos Aires marcharon estudiantes argentinos y «chilenos exiliados por la educación de mercado» que estudian en la UBA y otros centros.
Agencias AFP, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario