15 de octubre 2008 - 00:00

Otro clásico: UIA pide devaluación

La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a gritar «ahí viene el lobo», sólo que en este caso el «lobo» es el tipo de cambio del real. En un comunicado difundido ayer -cuando la moneda brasileña volvió a repuntar respecto del dólar-la central fabril advirtió que «el tipo de cambio real con Brasil (sic) retorna a los niveles del año 2001», o sea antes del fin de la convertibilidad.

El documento fue elaborado -sobre la base de datos del Centro de Estudios de la entidad-por tres de las figuras más fuertes de la UIA en lo que hace al reclamo de devaluación del peso: su presidente, Juan Carlos Lascurain, y sus vices, José Ignacio de Mendiguren y Héctor Massuh. Los dirigentes pintan en el inusualmente extenso comunicado un panorama desolador en caso de que el gobierno no acceda a devaluar la moneda nacional.

Luego de recordar que el real «se devaluó 40%» (en realidad, la cifra está desactualizada: la moneda brasileña repuntó fuerte los últimos días), advierte que «de continuar esta situación, se desacelerará el ritmo de crecimiento» de la economía argentina. «Esto ya se está observando: sin el sector automotor y el de metales básicos, la industria habría crecido sólo 1,9% en lo que va del año; esto antes de la crisis», agregan.

Las calamidades que se cernirían sobre la Argentina si no se devalúa en línea con lo sucedido en Brasil incluyen -según la UIA-el «resquebrajamiento de la cadena de pago a proveedores, el ajuste de los ingresos del fisco por la merma en la recaudación, y un impacto en el mercado de trabajo».

  • Beneficios

  • El comunicado agrega no muy veladamente que, de aceptar el gobierno devaluar la moneda de manera significativa, la industria recuperaría los (enormes) beneficios que recibió desde 2002: «equilibrio de la economía a largo plazo, cuentas comerciales superavitarias y compatibles con el alto endeudamiento externo argentino, señales a largo plazo como incentivo para la inversión, desaceleración de la especulación contra la moneda nacional logrando que se utilice como unidad de cuenta de la economía evitando el nocivo bimonetarismo».

    El comunicado agrega que desde 2006 vienen padeciendo la suba de costos en salarios, energía y financieros, «lo que redujo fuertemente la competitividad cambiaria real. Esta realidad muestra que la competitividad precio de la industria gira en torno a los niveles de fines de 2001».

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