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Otro escándalo de coimas daña al Gobierno de Dilma
Dilma Rousseff
También fueron arrestados el secretario nacional de Programas de Desarrollo de Turismo, el exdiputado Colbert Martins da Silva Filho, el expresidente del Instituto Brasileño de Turismo (Embratur) Mario Moisés y varios funcionarios del Instituto Brasileño de Desarrollo de Infraestructura Sustentable (Ibrasi).
Las pruebas recogidas llevaron a un juez federal a ordenar la detención preventiva de 19 de los acusados y la prisión preventiva de otros 19.
Los investigadores dijeron haber recogido pruebas de irregularidades en los convenios entre el Ministerio de Turismo y el Ibrasi, una fundación sin fines de lucro dedicada a la capacitación profesional para el turismo en Amapá.
Según la Policía, el ministerio firmaba contratos sin licitación pública y por precios por encima del valor del mercado con el Ibrasi, que al parecer no tenía condiciones técnicas para ofrecer los servicios contratados. Los cargos son por desvío de dinero público.
La asesoría de prensa del Ministerio de Turismo dijo desconocer las acusaciones y las investigaciones de la Policía Federal.
Poco después de la actuación policial, Dilma Rousseff convocó de urgencia a Brasilia al ministro de Turismo, Pedro Novaes, que se encontraba en San Pablo y que pertenece al conservador Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), integrante clave de la coalición gobernante.
Novaes, que proviene de Amapá, es considerado un protegido del titular del Senado, José Sarney, y uno de los principales líderes del PMDB, partido que cuenta con la mayor bancada en la Cámara alta y la segunda en Diputados.
Sarney fue el garante de la alianza entre el PMDB y el Partido de los Trabajadores (PT, centroizquierda), de Rousseff, que resultó vencedora en los comicios presidenciales del año pasado.
Desconocimiento
El ministro Novaes es «una persona de reputación intachable», pero el viceministro Costa, preso en una unidad de la Policía Federal, «es una persona que no conozco», aseguró ayer Sarney, expresidente entre 1985 y 1990.
El escándalo en Turismo, un ministerio clave en la organización de la Copa del Mundo de 2014, estalló un día después de que Rousseff ratificara su confianza en el ministro de Agricultura Wagner Rossi, también salpicado por denuncias.
Rossi, otro importante referente del PMDB, fue acusado por uno de sus subalternos de dirigir un red de corrupción y de haber hecho acuerdos ilegales con empresas privadas. El funcionario es conocido por sus estrechos vínculos con el titular del PMDB y vicepresidente del país, Michel Temer.
El lunes, un grupo de fiscales decomisó las memorias de varios computadores del Ministerio de Agricultura. En el Palacio del Planalto, donde el tema excluyente el lunes fue la crisis económica internacional, la atención se concentró ayer en evaluar el impacto del Operativo Vaucher en el que participaron 200 policías que realizaron allanamientos en Brasilia, San Pablo y Amapá.
Antes de las denuncias en Agricultura y de las detenciones de los funcionarios de Turismo, otros dos casos de supuesta corrupción habían sacudido al Gobierno que asumió en enero.
El exjefe de Gabinete Antonio Palocci, del PT, dejó el cargo luego de admitir que recibió 10 millones de dólares de bancos, y el ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, del Partido de la República, renunció acusado de cobrar sobornos millonarios para conceder obras a empresas constructoras.
Unos 25 funcionarios de Transportes fueron apartados de sus cargos por Rousseff en conexión con ese caso.
Diferentes encuestas, una de ellas contratada por el PT, indican que las remociones de ministros ordenadas por Rousseff son respaldadas por el 70% de la población, que exige más ética en la política.
Pero el nuevo sacudón político de ayer preocupa por la reiteración de casos y golpea al Gobierno precisamente cuando la mandataria necesita mantener unida a su base política en el Congreso, adonde podrían derivarse medidas de emergencia con que enfrentar la crisis.
La preocupación del oficialismo ante los indicios serios de corrupción en Turismo se constató en las reuniones celebradas ayer en el Palacio del Planalto.
Allí la Presidenta mantuvo una conversación con Temer y también se reunió con sus principales ministros, Ideli Salvatti, titular de Relaciones Institucionales, Gleisi Hoffman, jefa de Gabinete, y Gilberto Carvalho, secretario general de la Presidencia.
Agencias ANSA, DPA y
EFE, y Ámbito Financiero


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