En agosto, el caso del médico despertó la polémica sobre la justicia por mano propia, una práctica que parece cada vez más cotidiana. Ayer un nuevo caso volvió a poner en el centro la portación de armas y la defensa ante hechos de violencia.
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El episodio del cirujano se convirtió en uno de los más emblemáticos del este año. El hombre mató de un balazo a un delincuente que intentó robarle su auto, un hecho similar al que ocurrió este fin de semana.
Sólo algunos días después, un carnicero, tras ser asaltado en su local, corrió a los delincuentes, tomó su auto y comenzó a perseguirlos hasta dejar sin salida a uno de los ladrones, que lo atropelló hasta quitarle la vida.
Ambos hombres están hoy en libertad, ya que los dos casos fueron considerados hechos en legítima defensa. Una realidad que parece cada vez más cotidiana.