28 de enero 2010 - 00:00

Pachano recicla bien fórmulas ya probadas

Tras su paso por «Showmatch», Aníbal Pachano se da el lujo de oficiar tanto de vedette comode capocómico en «Pour la Gallery», un espectáculo vertiginoso y bien vestido.
Tras su paso por «Showmatch», Aníbal Pachano se da el lujo de oficiar tanto de vedette como de capocómico en «Pour la Gallery», un espectáculo vertiginoso y bien vestido.
«Pour la Gallery» de A. Pachano. Int.: A. Pachano, R. Guirao Díaz, M. de La Cruz y elenco. Vest.: A. Sans, V. de la Canal y P. Fiaño. Dir. mus. y arreglos: G. Goldman. Coreog.: A. Lavallén y R. Cristófaro. (Metropolitan I).

En su nuevo espectáculo, Aníbal Pachano oficia tanto de vedette como de capocómico. Su participación como implacable jurado de «Bailando por un sueño» lo convirtió en una extravagante figura mediática que el público aceptó de inmediato, aun ignorando su valiosa trayectoria junto a Botton Tap, compañía con la que inició su carrera hace ya más de 25 años.

Hoy gracias a la televisión, el artista puede darse el lujo de desfilar por la escena (sin necesidad de ajustarse al cuerpo de baile); de cantar sin ser cantante y de realzar sus monólogos cómicos practicando el autoelogio (al estilo Moria) o la crítica más despiadada en relación a sus archienemigas de «Showmatch», a las que llama «el grupo de las queni» («que ni canto, que ni bailo, que ni actúo, pero que rompo los quinotos a más no poder»).

Del lado de «los buenos», Rocío Guirao Díaz (de gran lucimiento en el baile del caño y otras coreografías) ocupa un rol protagónico dentro del show, y si bien no desentona con el resto del elenco, tampoco logra destacarse como primera figura. A diferencia de Sofía Pachano que despliega toda su frescura y carisma.

También son muy festejadas las apariciones del cómico uruguayo Maxi de La Cruz, tanto en el play back de «Cest si bon», donde sale vestido de mujer, como en su interpretación de un amanerado Miguel de Molina víctima de dos bailarinas.

El ritmo vertiginoso de cada número más un vestuario de gran variedad y glamour hacen que el espectáculo resulte muy llevadero, disimulando también su excesiva mezcla de géneros y temas musicales: un poco Madonna; cuadros que remiten a la película «Moulin Rouge»; un popurrí de temas mexicanos; canciones de los 50 y 60; algún tema de «Queen», otro de John Lennon (en árabe); un número charleston, otro de acrobacia con aro y la presencia de un cantante lírico que recuerda a ciertos acompañantes de escena del Cirque du Soleil.

A decir verdad, no hay muchas ideas originales, pero al menos han sido bien reci

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