13 de abril 2010 - 00:00

Pacto militar permite diluir pelea con Lula

Washington - Estados Unidos y Brasil firmaron ayer en Washington el segundo acuerdo de cooperación militar entre el Gobierno de Barack Obama y un país latinoamericano luego del suscrito con Colombia, que produjo molestias en Sudamérica. Este pacto, firmado en el Pentágono por el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, y el ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, también se produce en momentos en que Washington y Brasilia mantienen fuertes diferencias sobre la política que se va a aplicar contra el sospechado plan nuclear de Irán.

El pacto prevé la colaboración en investigación y desarrollo militar, ejercicios militares conjuntos y proyectos comerciales, explicó Gates a periodistas tras la firma.

«Este acuerdo es un reconocimiento formal de los muchos intereses en materia de seguridad y valores que compartimos las dos democracias con mayor población en América», dijo Gates.

Fuentes del Pentágono habían señalado que este entendimiento era «aspiracional» y buscaba formalizar nexos ya existentes, mientras que el que firmó Estados Unidos con Colombia prevé que tropas norteamericanas utilicen bases colombianas, la cláusula que levantó polémica en la región.

El Gobierno brasileño enfatizó que el pacto no contempla el uso por parte las Fuerzas Armadas estadounidense de ninguna base militar en Brasil, como habían dicho algunos medios de prensa.

«Esto no representa absolutamente nada en términos de los principios de la Carta de la ONU y de la Carta de la OEA de respeto a la soberanía, a la no intervención en los asuntos internos de los países», dejó claro Jobim.

El acuerdo, que prevé la cooperación entre las industrias de defensa de ambos países, se suscribe en momentos en que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva estudia la compra de aviones para su fuerza aérea.

Brasilia se debate entre los F/A-18 Super Hornet de la estadounidense Boeing, los Gripen NG de la suiza Saab y los Rafale de la francesa Dassault, aunque Lula ya ha adelantado que su preferencia es por los últimos.

Este acuerdo facilita la eventual transferencia de tecnología en la venta de los aviones, requerimiento primordial del Gobierno brasileño para la operación, dijo en Brasilia el embajador estadounidense, Thomas Shannon.

«Pero es importante indicar que ese acuerdo de cooperación tiene un impacto mucho más importante que mero intercambio de equipos militares o venta de un sistema», señaló.

La cláusula que garantiza el respeto de la soberanía «refleja el lenguaje de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas, que ha sido susceptible al uso estadounidense de bases colombianas) y fue propuesto por Brasil y aceptado por Estados Unidos», dijo Shannon.

Jobim dijo que este acuerdo también «ayuda» a una eventual venta a Estados Unidos de aviones Supertucano de lucha contrainsurgente de la brasileña Embraer, que participa en una licitación. El Pentágono quiere adquirir 100 naves ahora y tiene la intención de comprar más de 100 en una segunda fase.

Brasil, cuyo presidente recibió recientemente al mandatario iraní Mahmud Ahmadineyad y prevé viajar en mayo a Irán, se opone a la imposición de más sanciones a la República Islámica, lo que persigue Estados Unidos.

Agencias AFP y EFE

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