12 de noviembre 2009 - 00:00

Palo porque bogas, palo porque no bogas

Palo porque bogas, palo porque no bogas
El epígrafe resume lo que estamos viendo con el oro. Mientras algunos explican sus compras del metal amarillo hablando de la recuperación económica y la consecuente suba de tasas, otros apuntan a que será una de las pocas inversiones seguras cuando se desplome finalmente la burbuja financiera. Lo concreto, más allá de quién tenga razón, es que ayer el precio del oro se empino un 1.1% para cerrar en u$s 1.114 por onza, marcando así su octava jornada consecutiva de suba.

Es cierto que los anuncios de la producción industrial china (estimado el 15,5%, real el 16,1%) y las órdenes de maquinaria en Japón (estimado el 4,1%, real el 10,5%) influyeron en esto, pero el magro 0,29% que sumó el petróleo para cerrar en u$s 79,28 por barril sugiere que hablamos más de una cuestión puntual que de una apuesta al crecimiento económico. De hecho, la estrella del día fueron los papeles vinculados al hierro, que ganaron 2,5%, superando ligeramente a los financieros. A todo esto podemos sumar las declaraciones del presidente de la Fed de Dallas, el 0,3% que perdía el dólar durante las primeras horas (se recuperó el 0,6% en la tarde, pero finalmente quedo el 0,1% arriba), el incremento de contratos de la constructora Toll Brothers, el cierre del mercado de bonos (por el Día del Veterano) y se entiende entonces que el Dow marcara su sexta rueda consecutiva de suba al avanzar un 0,43%, a 10.291,26 puntos.

No es que no tuviéramos noticias negativas; por ejemplo, es oficial que al menos 10 estados se encuentran al borde de la quiebra (Arizona, California, Florida, Illinois, Michigan, Nevada, Nueva Jersey, Oregon, Rhode Island y Wisconsin), el volumen negociado ayer fue un nada despreciable 25% menor que el del martes, etc., pero ¿a quién le importa? A pesar de la baja de Macys se está hablando en voz baja, pero bien, sobre la próxima temporada navideña y el sector minorista. Lo vemos mañana.

Dejá tu comentario