Pareció ser una suba, pero pudo ser una baja

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Casi casi podríamos decir que la de ayer fue una buena jornada bursátil (para los alcistas). Lamentablemente, el condicional no tiene que ver con que en la primera hora de operaciones el Dow alcanzó a trepar el 1,58% y cuando sonaba la campana de cierre la mejora se acotaba al 0,68%, dejando al Promedio Industrial en 8.504,06 puntos. El condicional tiene que ver en primer lugar con que el volumen operado en el NYSE no llegó siquiera a tocar los 950 millones de papeles, reflejando el bajísimo interés que hay en estos momentos por la inversión bursátil (bajo aun considerando el feriado del 4 de julio). Como suele ocurrir en estos casos, quienes viven de la actividad hicieron caso omiso a las malas señales (ej.: los últimos datos del sector inmobiliario). Así, apuntando a que el S&P cerró el martes con la mayor suba trimestral en una década, justificaron la suba accionaria con la idea de que la economía mundial ya está en el camino de una franca recuperación, según lo demostrarían los últimos datos sobre la actividad manufacturera en China (el índice de los gerentes de compra trepó ¡de 53,1 a 53,2!) y los EE.UU.

El otro factor que nos obliga a utilizar el condicional es lo que ocurrió con el dólar. La moneda norteamericana se desbarrancó el 0,8% ante las principales divisas del planeta, golpeada por los rumores sobre que Obama está dispuesto a financiar los déficits mediante la devaluación del dólar, por lo que China exigiría este fin de semana al G-8 algunos cambios. Que los rumores tuvieron cierta receptividad lo demostraron el oro, que trepó el 1,2% a u$s 938,8 por onza mientras el petróleo retrocedió el 0.8% a u$s 69,31 por barril, y la tasa de los treasuries, que a 2 años bajó a 1.062% y a 10 años subió a 3.546%. ¿Lo ponemos más claro?: se buscó refugio en el corto plazo y en el oro.

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