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Pasar las vacaciones en templos budistas
Tailandia cuenta con 60.000 templos de la escuela Theravada, la principal corriente budista.
El templo Suan Mokkh, en la sureña provincia de Surat Thani, es un ejemplo. Allí los meditadores viven rodeados por las túnicas de los monjes y las figuras doradas de los budas.
Al ingresar en el templo, el turista firma un documento en el que se compromete a pasar diez días en silencio, que sólo puede romper para resolver algún problema con la dirección.
Además debe llevar una vida austera y comer sólo dos veces por día antes del mediodía. No se permite beber alcohol, fumar, usar teléfonos celulares ni libros.
Además, hombres y mujeres viven separados para evitar el contacto con el sexo opuesto.
En Wangthong, situado en el entorno tropical de la norteña provincia de Pitsanulok, se encuentra uno de los centros de meditación Dhamma, fundados en todo el mundo por el profesor birmano de origen indio S.N. Goenka.
Los centros Dhamma, que cuentan con sedes en países de los cinco continentes, son conocidos por sus estrictas normas, pero también por la buena organización y por enseñar las mismas técnicas de meditación que Buda divulgó hace 2.500 años.
Goenka es uno de los mayores expertos del mundo en la meditación Vipassana («introspección», en pali), que persigue el equilibrio mental a través de la observación atenta de las sensaciones del cuerpo.
Cuánto cuesta
Algunos templos, como el de Suan Mokkh, cobran unos 60 dólares para los gastos de mantenimiento durante los 10 días, mientras que los centros Dhamma sólo piden una donación voluntaria al terminar el curso.
Tailandia cuenta con unos 60.000 templos de la escuela Theravada, la principal corriente budista, religión que practica el 90% de sus 60 millones de habitantes.
En Bangkok hay varios templos y centros, como Mahathat y Pak Nam, que ofrecen cursos de meditación en inglés. Sólo hay que estar dispuesto a guardar silencio, madrugar y meditar hasta ocho horas diarias.
La mayoría de la gente que visita estos templos coincide que si bien es una dura experiencia, también hay momentos mágicos e inolvidables. Consideran que es una buena terapia desestresante y sobre todo un ejercicio de autoconocimiento.

