Peligro de acefalía en la UCR para el 16 de diciembre

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El radicalismo va camino a la elección de su nuevo presidente el 16 de diciembre sin la más mínima certeza de poder evitar una peligrosa acefalía partidaria entre la falta de acuerdo de los grupos y la debilidad de papeles y consenso que muestran los pocos candidatos en carrera.

La Convención Nacional del viernes y sábado fue un desastre que, a pesar del ruido y los puños, sirvió al menos para demostrar que la división partidaria se acerca a un conventillo ideológico que difícilmente pueda mostrarse como alternativa de poder. El tema no es menor porque, a pesar de los escándalos y miserias políticas que desaprovechan, inclusive los problemas que el Gobierno se armó tras las elecciones con el dólar y la eliminación de subsidios, la UCR sigue siendo el segundo partido en el país en representación parlamentaria.

Todo lo que se vio en Vicente López contradice el discurso de campaña presidencia que enarboló Ricardo Alfonsín. Sólo una bandera unificó a los grupos: el pedido de perdón por haber cerrado el acuerdo con Francisco de Narváez, algo que hubiera sido bueno que escucharan los candidatos antes de cerrarlo cuando medio radicalismo pedía que se procesara mejor esa firma.

Mientras Gerardo Morales intentó sostener una estrategia opositora al Gobierno, Leopoldo Moreau (que simula desaparecer cada tanto de la realidad radical, pero en los hechos siempre está), bramaba contra el discurso antikirchnerista de la campaña presidencial. Lo curioso es que los dos tenían razón y también la tenía Ernesto Sanz, el presidente partidario, que tras la bochornosa derrota de octubre criticó también el no haberse diferenciado más del Gobierno. La UCR es hoy todo eso y por esa razón está dividida entre los intendentes que deben gobernar y no quieren guerra con Cristina de Kirchner, los Moreau-Storani que reconocen que hay radicales (muchos) que no se oponen a medidas del kirchnerismo (AFJP y Aerolíneas Argentinas son un ejemplo), el cobismo que pide mano dura con el Gobierno cuando hace un año debió ser indultado por la terminada incursión en el oficialismo que significó el radicalismo K y el Morena con Alfonsín que buscan un lugar donde sobrevivir.

Imposible que todo eso sobreviva junto con menos del 12% de los votos. Sólo en el peronismo triunfante hay lugar para tantas posturas.

El Comité Nacional va derecho ahora al 16 de diciembre, sin otra opción que elegir dentro de sus miembros al presidente que reemplace a Sanz en el cargo. Al no haberse acordado en la Convención un plan de reforma a la Carta Orgánica, los radicales ni siquiera pueden hablar de una modificación en el futuro. Para eso deberán apelar a otra convención que no termine sin quórum y a las trompadas.

Los radicales comienzan a darse cuenta que, a pesar de la negativa de Sanz a continuar un minuto más allá del 16 de diciembre en el Comité Nacional, deberían haber incluido en el temario de la Convención una prórroga de mandatos, para el caso de una crisis como la que se desató el viernes y sábado.

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