3 de enero 2014 - 00:00

Peligroso: Al Qaeda captura dos ciudades clave en Irak

Bagdad - Miembros del Estado Islámico de Irak y el Sham, vinculado a la organización terrorista Al Qaeda, tomaron el control de la mitad de las ciudades iraquíes de Faluya y Ramadi, en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, informaron fuentes del Ministerio de Interior.

Esas zonas son escenario desde hace cuatro días de los enfrentamientos armados, que siguieron a la sangrienta represión de las fuerzas gubernamentales contra manifestantes locales. Los batallones de elite y tanques de guerra han sido desplegados en Bagdad y alrededor de las dos ciudades símbolo de la resistencia a la invasión anglo-estadounidense de Irak en 2003, después de que grupos armados formados por los consejos tribales y miembros del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS) se apoderaran de algunos barrios de Ramadi y Faluya, ambas localidades a menos de cien km de la capital.

No había información precisa sobre las víctimas y la tensión se mantendrá a un nivel alto, incluso por la noche. Durante más de un año Ramadi, capital de la conflictiva provincia de Anbar, en la frontera del este de Siria, se ha convertido en el centro de la protesta de los sunitas contra el primer ministro chiita Nuri al Maliki, apoyado por Irán y EE.UU. y acusado de pretender marginar política y económicamente a la comunidad sunita.

El lunes, el mismo Maliki había ordenado al ejército actuar para desalojar la concentración permanente en Ramadi, definida por los medios de comunicación pro Gobierno como "una reunión de Al Qaeda".

Pero la acción de la fuerza provocó la chispa para encender la agitación. Así miles de residentes de Ramadi y otras localidades cercanas, como Faluya, salieron a la calle, mientras que otros, más osados, tomaron las armas para resistir a lo que se ha llamado "la invasión de las fuerzas chiitas de Maliki". El balance de los tres días de enfrentamientos fue de 14 muertos y más de 50 heridos, todos entre los manifestantes y los insurgentes. Bajo la presión de varios miembros del Parlamento, Maliki luego dio marcha atrás y ordenó al Ejército retirarse, dejando a la Policía a cargo de mantener la seguridad en la región.

Empero ayer a la mañana, al amanecer, decenas de camiones desde los campos de entrenamiento a distancia de ISIS llevaron a cientos de militantes de Al Qaeda a Ramadi y Faluya. El ejército de Bagdad regresó entonces a la acción y rodeado de tanques y con el apoyo de tropas especiales, respaldadas por milicias leales locales.

El nivel de violencia en el país en el arranque del año se asemeja a los peores niveles de 2008, manteniendo la atroz tendencia del calendario pasado. Según la ONG Irak Body Count, en 2013 se registraron 9.475 muertes.

El vacío de seguridad que dejó la retirada de las tropas estadounidenses a finales de 2011, el malestar que el Gobierno de Maliki generó en la comunidad sunita y el desbordamiento de la guerra civil siria, abrió la puerta al regreso de Al Qaeda.

El aumento en el número y gravedad de los atentados y los choques coincide, significativamente, con el creciente descontento de la minoría sunita. Esta comunidad se sintió marginada tras el inevitable ascenso al poder de la mayoría chiíta tras el derrocamiento de Sadam Husein en 2003. La reforma política que Estados Unidos impulsó entre 2007 y 2008 para que árabes chiitas y kurdos se mostraran más incluyentes se echó a perder tras las elecciones de 2010. A pesar de que la lista Iraquiya (formalmente laica, pero apoyada por los suníes) superó por un escaso margen al bloque de Al Maliki, el premier se negó a conceder la derrota y logró suficientes apoyos de otros grupos para formar Gobierno. Desde entonces, el país sufre parálisis política, la corrupción y la consecuente falta de servicios públicos.

Agencias ANSA, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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