22 de agosto 2011 - 00:00

Perdura la fórmula de Baglietto-Vitale

Los excelentes Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale volvieron a unirse para un multitudinario recital en el reabierto teatro Sha.
Los excelentes Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale volvieron a unirse para un multitudinario recital en el reabierto teatro Sha.
«Más de lo mismo». J.C. Ba(voz, guitarras, accesorios de percusión) y L. Vitale (piano, teclados, coros). Con J. Baglietto (batería, voz) y G. Martínez (bajo, coros). (Teatro SHA; 20 de agosto).

La historia del dúo Baglietto-Vitale se remonta a 20 años atrás. En 1991, fue la primera vez que decidieron hacer algo juntos. Por entonces, el santafesino era todavía artista de un sello internacional que arrastraba parte del gran éxito de sus épocas de la trova rosarina. Lito Vitale venía de diferentes y muy reconocidas experiencias de música instrumental. Lo que los unió fue la idea de hacer canciones tradicionales del repertorio argentino (tango y folklore) desde una impronta personal, más moderna, con espíritu rockero. Y la feliz fusión se produjo en un primer disco, «Postales de este lado del mundo» que, por razones contractuales, sólo salió con el nombre de Baglietto en la tapa. Mucha agua pasó bajo los puentes de ambos artistas. Pero volvieron a juntarse a principio del siglo para brindar unos 500 conciertos y grabar tres álbumes más. Lo «dejamos reposar» -como dice ahora Baglietto- y están nuevamente en acción, haciendo sin avergonzarse, «Más de lo mismo».

Hay experiencias que son mágicas, suceden en el momento justo, vienen a cubrir un vacío y para dar respuesta a preguntas que estaban en el aire. Para eso, hacen falta artistas que estén atentos a esa inquietud social pero que, además, sepan llevarlo adelante. Y esta fórmula, casi sin cambios después de tanto tiempo, sigue siendo efectiva y sigue convocando a una buena cantidad de gente que esta vez llenó la recuperada sala del teatro SHA.

Canciones argentinas inoxidables: «Naranjo en flor», «Como dos extraños», «Los mareados», «La última curda», «Nada», «Zamba de Lozano», «Piedra y camino», en una versión superadora. Unas cuantas piezas de autores contemporáneos, casi siempre rosarinos: «Dios y el diablo en el taller», «Historia de Mate Cocido», «El témpano», «Mami» y «Príncipe del manicomio» de Adrián Abonizio; «Hispano» y «Solo» de Jorge Fandermole; «No olvides que una vez tú fuiste sol» de Augusto Blanca; «Ángel y demonio» de Salzano y Jairo; «Tratando de crecer» de Fito Páez. Un par de muy jóvenes músicos agregados para los temas más rockeros: el bajista Guido Martínez y el baterista Julián Baglietto (hijo del cantante). Con eso, con un estilo que se mantiene, con un Vitale que sigue haciendo malabares tímbricos con sus teclados y con un Baglietto que está entre los mayores cantantes de la música de nuestro país, la dupla sigue teniendo mucho para decir, aunque sea más de lo mismo.

Dejá tu comentario