12 de diciembre 2012 - 00:00

Personajes inolvidables en una trama que no da respiro

Personajes inolvidables en una trama que no da respiro
Javier Cercas «Las leyes de la frontera» (Bs.As., Mondadori, 2012, 384 pags.)

En «Las leyes de la frontera», el escritor Javier Cercas logra descubrir, mediante una trama que no da respiro, una serie de personajes con una complejidad psicológica que los hace intrigantes, y con un pasado que contribuye a que sean directamente inolvidables. Con los paisajes catalanes de fondo, el autor nacido en Extremadura, que se hizo famoso con sus valiosos libros «Soldados de Salamina» y «Anatomía de un instante», narra esta vez de dos mundos que terminarán siendo el mismo y que adquieren un especial simbolismo ya que se sitúan temporalmente en la transición de finales de los años 70, que diera paso a la democracia luego de décadas de franquismo.

La historia gira en torno a un grupo de adolescentes marginales de Gerona que comienzan robando autos y casas abandonadas para luego asaltar bancos a punta de escopeta. En ese escenario se introduce la figura de El Zarco, o Antonio Gamallo, como lo conoceremos luego, el temido líder de la banda, no por su fortaleza física o su manejo de las armas, sino por su aguda inteligencia para todo lo relacionado con el hampa.

Como sucede en «El Gran Gatsby», donde el testigo -y narrador necesario- termina siendo parte crucial de la trama, en este libro ese rol será ocupado por «Gafitas», un niño de clase media acomodada que «cruza la frontera» y se une al grupo de delincuentes juveniles. Adolescente solitario y constantemente acosado por sus compañeros de colegio, descubrirá a lo largo del verano valores como la amistad y la lealtad así como también el sexo, las drogas y el crimen.

El triángulo protagónico lo completa Tere, la chica del grupo. Una ladrona de enorme sensibilidad y con una sensualidad que provocará múltiples dolores de cabeza a «Gafitas», el encargado de contar la historia.

La banda, o «la basca», tiene su auge y su derrota, a manos de la policía -que no termina de comprender que batalla contra un grupo adolescente- en unos pocos meses. Después pasará el tiempo y llegará la leyenda que harán de El Zarco una celebridad del bajo mundo.

La construcción de los personajes es magistral. Uno de los ejes de la primera parte del libro es la transición que todos viven pero que nunca parecen lograr completar. El Zarco deja de ser un ladrón de barrio para asaltar bancos y tirotearse con la policía, «Gafitas» deja su vida de «niño bien» para vivir enloquecido por las drogas, y por su parte Tere intenta abandonar su estilo de mata-hari en busca de una existencia más estable. Ninguno de ellos será completamente exitoso en esos cambios.

Tampoco en el contexto histórico el libro defrauda. En ese verano del 78 España era ya una democracia pero mantenía todas las normas penales de la dictadura franquista, con una policía que perseguía sin tregua ni límite alguno al grupo de jóvenes ladrones. La idea de situar la acción en Gerona, en lugar de la ya habitual Barcelona, también es acertada. Cercas introduce un juego de descripciones que por momentos recuerdan a los relatos de Hemingway, cuando sus personajes iban rumbo a Pamplona, a las corridas de toros.

La estructura narrativa no es convencional, sustentada en distintas entrevistas a las que se someten los personajes para que un periodista a quien no conoceremos escriba el libro sobre la banda de El Zarco. A partir de esta perspectiva, ambientada ya en nuestros días, se aportarán los elementos necesarios para entender que el presente de todos los personajes sigue estando absolutamente condicionado por su pasado y que éste, por más que ellos intenten, es imposible de dejar atrás ya que forma parte de sus vidas. Con el correr de las páginas, el lector piensa irremediablmente en las bandas juveniles que salen de las villas de la periferia para instalar a sangre y fuego la más dramática inseguridad en Buenos Aires.

Milton Merlo

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