17 de mayo 2012 - 00:00

Pese a restricción, venden dólares a los importadores

Las medidas restrictivas sobre las importaciones están a punto de crear una paradoja: la Aduana deberá comenzar a subastar los contenederes con mercadería que los importadores no pudieron retirar porque no se lo permite la Secretaría de Comercio Interior. El plazo para dejar un container en los depósitos fiscales es variable, pero promedia los 180 días. Transcurrido ese lapso, la Aduana no tiene más remedio que proceder a rematar la mercadería. La otra gran paradoja es que quien compre esos bienes serguramente no podrá retirarlos tampoco.

De todos modos, por ahora la Aduana no ha dado señales de que piense avanzar en esta dirección, sobre todo en un momento en que el ingreso de mercadería parece haberse tornado más fluido.

La mejor noticia para los importadores, sin embargo, es que pese a las restricciones impuestas por el Gobierno para la compra de dólares, a los importadores siguen vendiéndoles las divisas para pagar sus compras en el exterior. Una norma del Banco Central les permite pagar sus importaciones dentro de los cinco días previos al vencimiento de la factura.

El mercado se preocupó cuando el jueves pasado comenzaron a denegarse todas las compras de dólares en bancos y casas de cambio; todos recordaron que hace algunos meses a grandes importadores les habían pedido postergar por hasta 30 días el pago a sus proveedores externos. Esto, al menos hasta ayer, no estaba pasando ahora.

Autorización

En lo que hace a la entrada de mercadería, no hay una tendencia definida, plazos o trámites que se hayan normalizado. Lo que sí está sucediendo es que desde Comercio Interior están autorizando más pedidos de importación de insumos industriales, bienes intermedios, máquinas y partes para productos que se terminan en la Argentina.

En sentido inverso, continúan las restricciones sobre todo lo que cae bajo el rótulo «consumo». De acuerdo con las mismas fuentes, los cinco rubros más restringidos son: 

  • electrodomésticos (incluye telefonía celular); 

  • cosméticos y perfumes

  • alimentos

  • textiles

  • juguetes (incluye las consolas de juegos electrónicos).

    El problema de los electrodomésticos viene de largo: podría decirse que hace un año no entraba «nada»; sin embargo, este diario pudo averiguar que la sueca Electrolux logró que le liberaran varias partidas que estaban detenidas en el puerto. En sentido inverso, un empresario chileno sigue aguardando que le permitan entrar una pequeña partida de «robots» (cuya utilidad la fuente no logró definir), o que al menos le permitan reexportarlo y venderlo en algún otro mercado.

    En lo que existe coincidencia es en que en ningún caso las restricciones obedecieron a cuestiones de origen de la mercadería; la misma suerte corría un termotanque fabricado en Brasil o en China que una cocina Ariston de altísima gama hecha en Italia o muebles para cocina ensamblados en Alemania. De hecho, desde que China se puso firme con las compras de aceite de soja, sus exportaciones parecen haber ingresado en una etapa de mayor fluidez que las del socio del Mercosur; de todos modos, las dificultades con Brasil también están en vías de encaminarse, a partir de la fuerte presión de los empresarios brasileños sobre su propio Gobierno.

    Mientras tanto, los empresarios que son convocados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se van de su despacho con mensajes contradictorios. Algunos dicen haberle escuchado decir que las restricciones al ingreso de mercadería se mantendrán todo el año y todo el año próximo, de ser necesario. Otros, en cambio, como una delegación de empresarios que aspiran a fabricar tractores en el país, a quienes recibió la semana pasada, aseguran que les dijo que si la balanza comercial mantiene la tendencia que exhibe hasta ahora, la presión sobre los importadores aflojará en el segundo semestre.


  • Las proyecciones más optimistas indican que, para cuando haya terminado junio, el superávit comercial habrá tocado los u$s 8.000 millones; la aspiración de mínima del Gobierno -expresada en privado por Moreno- era llegar a los u$s 12 mil o u$s 14 mil millones para todo 2012.

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