21 de agosto 2015 - 00:09

Petróleo: la baja amenaza más a la Argentina

 La caída del precio del petróleo en el mercado internacional, que comenzó a mediados de 2014 para llegar durante esta semana a menos de u$s 41, pone ya en riesgo la extracción en los yacimientos convencionales, especialmente los ubicados en el Golfo San Jorge. Esto es así porque el crudo que se extrae en esa cuenca se destina en casi un 50% a la exportación, de modo que se beneficia sólo parcialmente con el sostenimiento del precio local que el Gobierno acordó con las petroleras a fin del año pasado.

La situación es motivo de fuerte preocupación en las provincias productoras, sobre todo en Chubut y en Neuquén. En la primera, porque le corresponde la mayor parte del petróleo del Golfo San Jorge. En la segunda, porque hay temor de que los proyectos en Vaca Muerta se congelen en el corto y mediano plazo.

Los gobernadores de las dos provincias están manteniendo negociaciones con los equipos de Daniel Scioli, con el objetivo de llegar al 8 de septiembre, cuando la OFEPHI se reunirá con el candidato presidencial, con "un acuerdo programático". Tanto Jorge Sapag como Martín Buzzi afirmaron que buscan un compromiso de Scioli con los lineamientos que viene aplicando el Gobierno de Cristina de Kirchner: un precio interno equivalente a u$S 77 para el crudo más liviano de la cuenca neuquina y de u$s 67 para el pesado de San Jorge, más subsidios del Estado por mantener y aumentar el nivel de producción y por sostener y acrecentar la exportación (u$s 3 por barril en cada caso).

Sin embargo, en San Jorge estos alicientes ya serían insuficientes, por lo cual puede especularse que la expectativa de algunos gobernadores es que Scioli anuncie nuevos alicientes para poner en marcha en caso de llegar a la presidencia.

El sindicalista Jorge Ávila indicó esta semana que con el precio internacional actual, las petroleras reciben u$s 33 por barril (debe ser menos todavía considerando la calidad del crudo y el costo del transporte) , y que a ese valor los subsidios no alcanzan, por lo cual instó a las empresas a volcarse a extraer gas.

Esto último parece más bien un discurso que busca calmar la inquietud de los trabajadores, que ya recibieron unos 70 telegramas de preaviso de despido, que a una posibilidad real. Porque el gas se extrae asociado con el petróleo en la mayoría de los pozos de la cuenca. Dicho de otra forma: no se puede sacar gas y dejar el petróleo bajo tierra.

Hasta ahora, la producción sigue proviniendo de inversiones que se definieron antes de julio de 2014 , con el precio entre u$s 90 y u$s 100, considerando el tiempo en que siguen dando resultados los desembolsos en esta actividad. Pero lo más difícil es que se decida inversión nueva en San Jorge, cuando la exportación ofrece precios insatisfactorios.

En Vaca Muerta, en tanto, lo que pesa es el costo de cada pozo, estimándose que la extracción de recursos no convencionales necesita un precio superior a u$s 80 en el mercado, prácticamente la mitad de la cotización actual. A YPF mayoritariamente estatal le puede resultar redituable extraer petróleo para el que tiene asegurado un valor de u$s 80 en la Argentina.

Pero las empresas internacionales dependen en primer lugar de los planes de las casas matrices que ahora privilegian los proyectos con menores costos en el mundo. En segundo lugar, el precio acordado con el Gobierno es en dólares, pero se cobra en pesos al tipo de cambio oficial, mientras hay equipos e insumos para Vaca Muerta que deben importarse. Además, está cerca el cambio de Gobierno, lo que alguna duda puede generar, aunque es difícil que alguno de los presidenciables decida tocar beneficios adquiridos por YPF y petroleras privadas.

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