El precio del petróleo se derrumbó ayer al mínimo de los últimos 27 meses, u$s 80,41 por barril. Quien quiera insistir en que la economía de los EE.UU. -el mayor consumidor mundial del oro negro- está en pleno crecimiento, que lo haga (y si puede que explique por qué la EIA estima que la demanda caería este año el 0,2%, luego de crecer el 2,5% en 2013), en tanto en esta columna continuaremos presentando los problemas que esto está generando. Ayer mencionamos el caso de los hedge funds, los problemas que hoy enfrenta Venezuela los adelantamos hace más de un año (un par de días atrás pidieron una reunión urgente de la OPEC para impulsar los precios, pero la entidad los ignoró), pero éstos no son los únicos que en los actuales precios las pasarían "negras" (un mal chiste). Mientras Arabia Saudita tiene reservas de dinero que le permitirían sobrevivir prácticamente ocho años sin exportar una gota de crudo (manteniendo su actual nivel económico) y Rusia podría hacerlo durante tres años y diez meses, hay países como Nigeria que en apenas cuatro meses se quedarían sin dinero. Esto explica por qué mientras algunos integrantes y aliados de la OPEC están dispuestos a recortar la producción, otros tiemblan con la idea. Incluso las pequeñas petroleras que dispararon la revolución del "shale oil" en los EE.UU. (en 2005 el 60% del crudo era importado, en 2015 rondaría el 20%) son hoy un factor que presiona a la baja el precio del crudo. A mediados del año pasado, el costo promedio por barril era para estas firmas de u$s 70, y han logrado reducirlo, según los últimos datos, a u$s 57 (éste es el costo puro, sin contar los de exploración para reposición), lo cual le fija un techo indirecto a lo que podría llegar a subir el "jugo -poco le queda de oro- negro".
Tras un arranque modestamente alcista, ayer el promedio industrial finalizó la jornada cediendo un 0,92%, a 16.461,32 puntos (apenas 1,5 unidad encima del mínimo intradiario), rompiendo una corta racha de tres subas consecutivas. La realidad es que no hubo ningún evento puntual para explicar la merma que sobrevino pasado el mediodía y que castigó tanto a quienes presentaron balances mejores que lo esperado, como peores. Insistimos, son tiempos para ser prudentes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario