El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, rechazó ayer la eliminación del impuesto a los Sellos e Ingresos Brutos para la actividad hidrocarburífera no convencional en la provincia, un reclamo que compartió también su par de Río Negro, Alberto Weretilneck.
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Gutiérrez adjudicó a "un olvido" la incorporación de ese aspecto en el proyecto de reforma fiscal del Gobierno nacional y enfatizó que remitió una "observación muy importante a las autoridades del gobierno nacional".
"Quizá haya sido un olvido de quienes prepararon el primer borrador, pero en el acuerdo de competitividad firmado en enero de este año se estableció que no se subirían ni bajarían impuestos para el desarrollo de la actividad hidrocarburífera no convencional", aseguró.
El gobernador sostuvo que "el objetivo es llegar a un acuerdo, que debe ser fruto de las ideas que respeten la identidad de cada una de las provincias para fortalecer el desarrollo de las economías regionales".
Por otra parte, desde Jujuy sumaron sus quejas a la reducción del precio del bioetanol de caña y una eventual suba en el impuesto a las bebidas azucaradas. Aseguran que generan incertidumbre en el sector azucarero, por lo que se puede retrasar el proceso de venta del ingenio La Esperanza, según explicó el ministro de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy, Juan Carlos Abud Robles.
"La reducción del precio del bioetanol y un eventual incremento del impuesto interno a las bebidas azucaradas influirá en el mercado y modifican toda la situación, pero se verá cómo evoluciona y si realmente se mantiene o se da marcha atrás", indicó Abud Robles.
El funcionario señaló que esas decisiones generan "incertidumbre" en el sector azucarero y por eso habría "un compás de espera" en el proceso de venta del ingenio La Esperanza al grupo colombiano Omega Energy International.
Según el ministro, de un precio de 16,8 pesos que tenía el litro de bioetanol, "si se hace el descuento del 29 % en dos etapas (noviembre y diciembre) como se prevé, el precio pasaría a ser $11,90, con lo cual prácticamente no tendría diferencia con el valor del alcohol hidratado o común".
"Pasar de alcohol hidratado a deshidratado (bioetanol), significará un costo importante y se generarían pérdidas", aseguró. Además, consideró que la producción de bioetanol se vería afectada y, por otro lado, "al ser un sustituto del azúcar, lo más probable es que el mercado oriente los insumos más hacia la producción de azúcar que al alcohol, con lo que habría un incremento en la oferta y bajaría el precio".
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