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Piden levantar trabas a capitales
Adelmo Gabbi
Los ejecutivos del mercado bursátil llevarán un trabajo elaborado en conjunto con técnicos del banco de inversión norteamericano Morgan Stanley. El informe busca aclarar cuáles son las condiciones para que la Argentina deje de ser considerado un mercado «fronterizo» para volver a ubicarse en la categoría de «emergente». De lograrlo, estiman en la Bolsa, el país estaría en condiciones de captar hasta u$s 9.000 millones de capitales frescos del exterior para comprar acciones y bonos en el mercado local. En la categoría de mercado fronterizo hay unos treinta países, entre ellos Bahrein, Jordania, Vietnam, Lituania, Ucrania y Botswana, por sólo mencionar algunos.
Este año fue el propio Morgan Stanley el que bajó la categoría de la Argentina, ante la estrepitosa caída de los negocios en el mercado local. Este fenómeno se profundizó con la expropiación de las AFJP, que eran las principales protagonistas del movimiento bursátil. Al caer el volumen negociado, los activos argentinos pasaron a la categoría de «fronterizos» y de esta manera se reduce drásticamente el volumen que pueden colocar los fondos de inversión internacionales.
Según detallará hoy Gabbi al ministro de Economía, las últimas cifras muestran que por año llegan u$s 300.000 millones a países emergentes. De ese total, América Latina recibe u$s 120.000 millones. Al tope de la lista se ubica Brasil, que recibe un 25% de ese monto, es decir alrededor de u$s 30.000 millones anuales.
La Argentina también representó cerca del 25% del portafolio latinoamericano en los 90. Hoy cayó a un casi inexistente 1%, bien por debajo de mercados históricamente más chicos como Perú o Colombia. «Si volvemos a posicionar al mercado de capitales local y conseguimos una recalificación, tenemos posibilidad de atraer fondos frescos en volúmenes significativos», explican en la Bolsa. Según los cálculos, optimistas por cierto, el monto que podría atraerse oscila entre u$s 5.000 millones y u$s 9.000 millones.
Una de las principales falencias del mercado local, según la evaluación de Morgan Stanley, es la restricción para el ingreso de los capitales financieros al país por parte de inversores extranjeros. La traba data de 2005, cuando el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna definió un encaje del 35% por un año para el ingreso de los denominados «capitales golondrina». En aquel momento se buscaba contener la presión que había para revaluar el peso ante un fuerte ingreso de divisas y, al mismo tiempo, evitar un recalentamiento excesivo de la economía.
Hoy la situación es totalmente distinta, con fuga de capitales que sólo en el primer semestre de 2009 sumó u$s 11.000 millones.
Sin embargo, tras la fuerte suba de casi todos los mercados emergentes y la mejora que en los últimos meses tuvieron las acciones y sobre todo los bonos argentinos, reapareció cierto interés de fondos internacionales por apostarle algunas fichas al país. «Aquellos que quieren entrar se siguen encontrando con esta barrera que dejó de tener sentido, al menos en las actuales circunstancias», explican en la Bolsa. Y citan el caso de Colombia, que tenía barreras para el capital golondrina pero decidió eliminarlas en setiembre de 2008 ante el peligro de perder volumen de operaciones.


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