15 de febrero 2013 - 00:00

Pilotos de caza se salvaron al saltar 30 metros antes de caer

Dos  pilotos de la Fuerza Aérea se eyectaron de un avión de caza cuando estaba a metros del suelo,  donde se estrelló. Fue en Santiago del Estero. Una nave militar menos.
Dos pilotos de la Fuerza Aérea se eyectaron de un avión de caza cuando estaba a metros del suelo, donde se estrelló. Fue en Santiago del Estero. Una nave militar menos.
El cazabombardero Fightinghawk A4-AR matrícula C-902 de la Fuerza Aérea Argentina se estrelló ayer por la mañana en la pista del aeropuerto Vicecomodoro Angel Aragonés, situado a unos seis kilómetros de la capital de Santiago del Estero. El siniestro no causó víctimas. Los dos pilotos consiguieron eyectarse cuando el aparato volaba a tan sólo 30 metros de altura en la aproximación final a la pista. El sistema del asiento eyector Douglas Escapac 1G3, ingenio técnico de origen estadounidense que equipa a todas las aeronaves de combate, funcionó y salvó la vida a los dos tripulantes, el aparato cayó y hubo una explosión seguida de incendio que devoró la aeronave.

El accidente ocurrió al término de una misión de vigilancia del espacio aéreo en la frontera con Bolivia y Paraguay, actividad prevista en el Plan Escudo del Norte, operativo conjunto entre los ministerios de Seguridad y Defensa que lanzó el Gobierno en 2011 para combatir vuelos ilegales de narcotráfico, contrabando y trata de personas.

El avión que resultó destruido pertenecía a la dotación de la V Brigada Aérea basada en Villa Reynolds, San Luis, señaló la Fuerza Aérea en un comunicado.

El mayor David Machado y su copiloto, teniente Esteban Bossi, enfrentaron la peor emergencia en el momento más riesgoso del vuelo; se plantó el motor (turbina) cuando emprendían el aterrizaje. El juez federal Guillermo Molinari, a cargo de la investigación por daños de material del Estado, dijo que el accidente aéreo sucedió "cuando el avión realizaba maniobras en la zona, a cargo de los pilotos que ayer habían llegado, en un recambio programado de efectivos". El piloto Machado es el jefe de escuadrón de los A4-AR y tiene experiencia en el vuelo con esas aeronaves.

Las primeras evaluaciones sobre el episodio a las que accedió este diario indican que: el mayor Machado iba a cargo de los controles cuando a punto de aterrizar se paró la turbina, intentó reencenderla pero notó que se prendió la luz de fuego y el indicador de temperatura de motor se fue de límites, preámbul o de una anomalía grave que por lo general puede desencadenar incendio o explosión de la planta propulsora. Luego ordenó la eyección, que se completó con eficacia a pesar de la baja altura de la aeronave, sólo uno de los paracaídas se desplegó con imperfecciones y ocasionó politraumatismos al copiloto.

El origen de la falla, que se manifestó en una pérdida de potencia instantánea, podría estar en el mal funcionamiento del sistema de control de combustible o también la posible rotura de un álabe de la turbina que a su vez erosiona todas las etapas del propulsor y lo detiene, arriesgó una fuente aeronáutica. Averías que prenuncian la obsolescencia del A4-AR.

El avión destruido era uno de los cuatro biplazas de un lote de 36 Fightinghawks que adquirió el país en 1994 a los Estados Unidos a un costo de u$s 282 millones. Fue la última compra de envergadura de material de combate encarada por un Gobierno democrático, ocurrió durante la gestión de Carlos Menem. Estos aviones fueron fabricados en 1979, eran la versión A-4M desarrollada exclusivamente para el cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Un piloto veterano de A4-AR consultado por este cronista mencionó que el mayor número de aviones operativos se logró en 2001 durante las maniobras conjuntas Aguila II con la USAF (acrónimo en inglés de Fuerza Aérea de Estados Unidos). "Tuvimos 16 en línea de vuelo", relató la fuente.

El diputado radical Julio Martínez, expresidente de la Comisión de Defensa, dijo que el Gobierno debe "terminar con la improvisación y la desinversión en materia de defensa que nos coloca en un estado de completa indefensión y pone en riesgo la vida misma de nuestros pilotos".

El legislador apuntó que "en 10 años de kirchnerismo, ya se cayeron más de 17 aviones de la FAA, y si no fueron más es porque no vuelan por falta de combustible". "De los 36 A4-AR, sólo 8 se encuentran operativos por problemas de repuestos. Muchos de ellos debieron ser 'canibalizados', desarmados, para que sus partes permitieran volar a otras unidades".

El diputado radical recordó que en una reunión del Congreso a principios de 2010 "la ministra Garré anunció la intención de disponer de 21 A4-AR para 2015, mediante un Programa de Acción Progresiva (PAP)".

"Pero el PAP se estrelló ese mismo año, producto de la realidad presupuestaria, y hoy el objetivo es llegar a 10 aviones en servicio en 2014, convirtiéndose en otra promesa incumplida del Gobierno kirchnerista",
evaluó el legislador.

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