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Pinamar: Olivera anticipó su Mural
Héctor Olivera
Pero lo más interesante no es el director, Stefano Incerti, sino las actuaciones de Florencia Raggi como una hermosa montonera en apuros, y Alessio Boni en papel de periodista deportivo que cae en el Mundial 78 soñando con fútbol, mujeres y asados y se mete en problemas, tal como lo describe su intérprete, que con sincera simpatía, pinta y cocoliche se conquistó al público. Por cierto, se lucen las escenas de pasión inmediata, algún tiroteo, y la actuación de Tomás Fonzi, mientras que diversas inverosimilitudes y algunas escenas fuertes deslucen el conjunto.
Mejor apreciadas fueron «Cinco minutos de gloria», de Oliver Hirschbiegel (el de «La caída») donde un programa televisivo provoca el encuentro de un hombre con el asesino de su hermano, «Revancha», policial de Gotz Spielmann, y «Las playas de Agnès», distendida autobiografía de la directora Agnès Varda en sus 80 años, tan creativa que cautivó incluso al público común que jamás había visto una película suya. En funciones especiales, «Esperando la carroza» (25 años), «El secreto de sus ojos» y «La Tigra, Chaco», llenaron las salas (y eso que la de Campanella se había exhibido poco antes, una semana entera). Sintetizando, el 6° Pantalla comenzó de un modo inhabitual, pero al mismo tiempo confirmó sus buenas costumbres: una programación atendible, visitas agradables y público entusiasta. Lástima que las salas de cine sigan estando tan descuidadas.
Ayer, Héctor Olivera mostró un anticipo de su nuevo film, «El mural», sobre los tormentosos amores y amoríos que hubo en la mansión de los Botana mientras Siqueiros iba pintando su famoso mural. «Una nueva experiencia, después de producir 102 películas presento por primera vez un working progress, lo que, al borde de cumplir los 79, me hace sentir joven», bromeó el autor de «La Patagonia rebelde», deslizando más tarde que, para iniciar el pedido de crédito, «me dije voy a escribir algo para que entre en un expediente detrás de los 50 muchachos recién egresados de las escuelas de cine», y remató, mirando amablemente a la conductora del Incaa, Liliana Mazure, «La verdad hay que decirla, ¿no, señora directora?»
El anticipo exhibido de «El mural» despertó espontáneos aplausos de la sala. Lo visto es un gran despliegue de primer nivel, con exteriores, vestuarios, suntuosidades, conflictos, fotografía y elenco (Bruno Bichir, Carla Peterson, Luis Machin, Ana Celentano, Juan Palomino, Sergio Boris, Rodrigo Noya, etc.) luciéndose a pleno. El hombre, además, ha sabido cuidarse. «Es la primera película enteramente escrita, producida, y dirigida por mí. Pero yo escribí un Siqueiros hablando en argentino, de modo que apelé al guionista mexicano Antonio Armonía para que lo hiciera hablar en mexicano. Y luego llamé a mi hijo Javier, que está trabajando en EE.UU., para que fuera el director adjunto. Porque como productor soy muy responsable, y jamás dejaría solo a un director de 78 años. Además, si algo me llegaba a pasar, tenía la seguridad de que, después del duelo, mi hijo iba a seguir tal cual el trabajo. Sino, tendrían que llamar a un colega que diría si, lo haré en homenaje al finado, pero primero voy a cambiarle algunas cosas». Como dice el refrán, el zorro sabe por zorro, pero además sabe por viejo.
* Enviado Especial


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