17 de junio 2010 - 00:00

PJ anti-K busca ahora juntar a Solá, a Macri y a los federales por el 28-J

Felipe Solá, Mauricio Macri, Eduardo Duhalde
Felipe Solá, Mauricio Macri, Eduardo Duhalde
Felipe Solá oficia, por estas horas, de celestino entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez. El ex gobernador quiere sellar una tregua, aunque sea temporal, para que los tres socios que el año pasado derrotaron al kirchnerismo vuelvan a posar juntos.

La oportunidad -o la excusa- es un acto que el diputado prepara para el 28 de junio próximo en San Nicolás, al que invitó a Macri y a De Narváez, con el argumento de que fueron, en 2009, los mosqueteros que, enlazados en Unión-PRO, derrotaron a Néstor Kirchner.

El martes, en persona, Solá le trasmitió su propuesta de una cumbre tripartita al jefe de Gobierno porteño. Ayer, en tanto, a través de Esteban Conte Grand, uno de sus operadores, tercerizó la invitación a De Narváez, por intermedio del diputado Gustavo Ferrari.

Los dos quedaron en responder en las próximas horas. Luego de los cruces del último domingo, que pusieron al borde de la fractura el bloque de Unión-PRO bonaerense, la convocatoria de Solá asoma como una opción para que los ex socios vuelvan a mostrarse juntos.

De todos modos, hay un antecedente delicado. Diez días atrás, en la cumbre que referentes del Peronismo Federal montaron en el hotel Emperador, el felipista Raúl Rivara propuso hacer coincidir el siguiente encuentro de las segundas líneas con la fecha del triunfo de 2009. 

- No. Mejor que cada uno festeje por su lado -intervino Ferrari, en nombre de De Narváez.

Se fijó, entonces, el 1 de julio como día de reunión. De todos modos, Solá volvió a la carga y habló con Macri y mandó a invitar a De Narváez. El ex gobernador confía que, más allá de los tiroteos verbales, que alcanzaron niveles de diván, los dos acepten la invitación.

Toda una paradoja: en 2009, fue Macri quien medió para que Solá y De Narváez acepten compartir la misma boleta. Por entonces, el ex gobernador se resistió a ceder el tope de la lista, peldaño que el empresario no pensaba resignar. El porteño fue el hacedor del pacto.

Ahora, es Solá el que se esfuerza por monitorear el deshielo entre sus ex socios tras los fogonazos que comenzaron con la intención -o su enunciación- de De Narváez de testear la posibilidad de ser candidato a presidente e incluyeron varias parrafadas orilleras.

En un mal domingo, el diputado -que horas antes había invitado a Macri, desde Mar del Plata, a sumarse al Peronismo Federal- acusó al jefe de Gobierno porteño de «bipolar», «derechoso» y de querer usar de manera especulativa, con fines electorales, al peronismo.

Horas después pidió disculpas que fueron aceptabas por Macri y, a tiempo, se evitó la ruptura del bloque Unión-PRO en la provincia. El acto por el 28-J, en San Nicolás -en honor a que en la Segunda Sección fue donde Unión-PRO le sacó más diferencia al FpV- asoma como ocasión para que se vuelvan a amigar.

En ese tránsito, la foto del 28-J deberá no sólo lograr que Macri y De Narváez acepten mostrarse juntos sino, además -o quizá sobre todo- sortear los duelos de marquesina.

El Peronismo Federal, posfoto de los caciques en el Senado, no puede abandonar el vicio de los personalismos. Ayer se produjo otro episodio, de mejor quilaje, pero de igual incomodidad, que el día de los flashes cuando Eduardo Duhalde sumó a Miguel Ángel Toma.

El encuentro de ayer fue difundido por De Narváez a pesar de que la organización correspondía a los pactistas del Senado, lo que generó recelos y quejas de algunos de los participantes.

De todos modos era mero formalismo logístico para preparar el encuentro del 1 y pasaron, por allí, José «Pepe» Scioli y Daniel Amoroso por De Narváez; Raúl Rivara y Esteban Conte Grand por Solá; Roddy Ingram por Mario Das Neves; Gastón Guarracino y Gustavo Ferri por Duhalde; Celia Arena y Carlos Carranza por Carlos Reutemann, y Carlos Merlo por los Rodríguez Saá.

Hubo, además, delegados de Ramón Puerta, de Jorge Busti, del sanjuanino Roberto Basualdo y de Juan Carlos Romero. Esta vez, a diferencia del encuentro en el Emperador, no hubo ningún delegado puro del macrismo aunque participó un referente de Miguel Toma.

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