4 de diciembre 2008 - 00:00

''Plan de obras públicas es otro tren bala''

Plan de obras públicas es otro tren bala
«Subir el tipo de cambio de a poco genera expectativas en el público que implica que los ahorros del 30 de cada mes, si es que queda algo, vayan a dólares.» Así lo explicó el economista Carlos Rodríguez en la entrevista mantenida con este diario. Sin embargo, aclaró: «No veo que pueda haber una explosión de la divisa norteamericana porque todavía hay superávit comercial y el gobierno no necesita aún emisión inflacionaria».

Además, para el rector de la Universidad del CEMA, el anuncio del plan de obras públicas por $ 71.000 millones no se podrá concretar. «No hay fondos, entonces no va a ocurrir. Ya tenemos el tren bala como ejemplo. El problema que tiene el gobierno es que no tiene política fiscal ni puede tenerla porque no puede endeudarse debido al default y a su irresolución», explicó.

Periodista: ¿Qué opina de las medidas anunciadas por Cristina de Kirchner?

Carlos Rodríguez: Es otra violación muy grave de los derechos de propiedad, que es la moratoria, por todas las consecuencias legales y penales que pueda tener. No sólo la impositiva, sino también la del proyecto de repatriación de capitales, aunque lo tributario puede llegar a funcionar.

P.: ¿Cuánto dinero de argentinos hay en el exterior?

C.R.: La crisis financiera internacional produjo pérdidas del orden de 40%. O sea que el cálculo de que hay u$s 150.000 millones afuera ya no es tan así; hoy deben ser en torno de u$s 90.000 millones. Además, es muy probable que una parte la tengan en fondos de inversión o acciones, que ya no son líquidos porque no tienen mercado. También la parte que está en plazo fijo en los bancos en Estados Unidos están dentro de un sistema en el que se amplió la garantía de depósitos a u$s 150.000. Entonces, ¿para qué traer la plata?, ¿para ponerla en el sistema financiero?, ¿en bonos del sector público? Quedan en la mira de la Justicia y de la AFIP para declarar. No veo razones para traer los fondos. Quizás alguna empresa esté necesitada, pero si reconoce que tenía u$s 10 millones afuera, después la investigación de la AFIP va a ser de punta a punta. Entonces se convierte en pan para hoy y hambre para mañana.

P.: ¿Y el resto de las medidas?

C.R.: Son pequeños toquecitos. Van en la dirección correcta pero son con cuentagotas. Para las obras públicas que anunciaron no hay fondos, entonces no van a ocurrir.Ya tenemos el tren bala como ejemplo. El problema que tiene el gobierno argentino es que no tiene política fiscal ni puede tenerla porque no puede endeudarse debido al default y a su irresolución.Estados Unidos está poniendo en práctica este tipo de medidas, pero lo hace porque puede financiarse. De cualquier manera, tampoco hubiéramos conseguido muchos fondos porque hay una crisis de credibilidad en todo el mundo. Entonces se optó por violar más los derechos de propiedad. Al no poder sacar los ahorros de la gente de manera voluntaria, se recurrió a quitárselo, como con lo de las AFJP.

  • Profundidad

    P.: ¿Cuán profunda puede ser la crisis?

    C.R.: Recién está empezando a afectar a la Argentina, y lo hace de arriba para abajo. Es decir, las personas que tenían plata afuera sufrieron un efecto riqueza por la crisis financiera y entonces redujeron su consumo. Lo primero que disminuyó en la Argentina es la demanda de restoranes caros, como también bajó el consumo de taxis, remises, hoteles y fiestas, por ejemplo. Todavía no bajó al pueblo esta crisis, lo está haciendo, pero no del todo. Es que no se puede sacar la plata a los ricos y pensar que no se va a afectar a los pobres. La economía tiene vasos comunicantes. Pegó en la soja, pero no queda confinado a ese grano. La pérdida de ingresos de los productores implica que dejen de gastar en lo que producen otros sectores. La crisis nos trasciende y ataca fuertemente a este modelo. Además, va a durar más porque las instituciones en nuestro país son débiles, pero no es el momento de protestar. Hay que agradecer que el gobierno no continuó haciendo desastres. Lo de las AFJP, como dije en oportunidades anteriores, me parece un desastre institucional. Que no tomen más medidas así, es más que prudente.

    P.: O sea que le parecen en el sentido correcto las medidas...

    C.R.: Por lo menos, no reaccionaron como antes, con prohibiciones de despidos y cosas por el estilo. En lugar de eso, ofrecieron un incentivo a los que blanqueen y empleen. Uno esperaría que fueran hacia la izquierda y en verdad fueron un poquito a la derecha. El tema es que en medio de la crisis, con la caída de ventas o reducciones de producción a los empresarios no les importa si les dan beneficios en los aportes patronales por un año. No es que esté disconforme con las medidas, sino que siento que no las hay. Y no es tan grave, porque frente a los desastres que podrían haber hecho, adoptar estas «medidas cosméticas» es casi deseable. Los keynesianos siempre recomendaron de manera sistemática la devaluacióny fomentar exportaciones para evitar la recesión.Y este gobierno está haciendo exactamente al revés, es decir, una apreciación del dólar y más retenciones.

    P.: ¿Qué opina del cambio de estrategia respecto del dólar?

    C.R.: Subirlo de a poco genera expectativas en el público, entonces implica que los ahorros del 30 de cada mes, si es que queda algo, vayan a dólares. No veo que pueda haber una explosión de la divisa norteamericana porque aún hay superávit comercial y el gobierno, todavía, no necesita emisión inflacionaria. Los precios de nuestras exportaciones, si bien cayeron, siguen siendo más altos que lo que estaban cinco años atrás.

    P.: ¿Ve posibilidades de que haya emisión inflacionaria?

    C.R.: Me surge más el temor de que este gobierno recurra a la violación de derechos de propiedad que a emitir. No son tontos ni ignorantes y saben que el dinero importa, pero no tienen más remedio que equilibrar sus cuentas porque deuda no hay. Entonces tienen que recurrir a la estatización.

    P.: ¿Qué cree que se podría nacionalizar?

    C.R.: Todos los colegios, las universidades, las obras sociales privadas, los bancos, las autopistas. Pero lo que no van a estatizar son las ART, porque no tienen caja. Estoy siendo sarcástico, pero si nacionalizaron los aportes a las AFJP de 14 años, por qué no van a hacerlo con otros sectores. Pero lo que me preocupa es que con la nacionalización de las administradoras, el Estado pasó a ser un accionista importante de varias empresas. No me sorprendería que surjan órdenes de embargo sobre estas firmas. Y lo mismo con Aerolíneas. Hay que tener cuidado con estatizar empresas y poner directores, porque pasan a ser en parte públicas.

    Entrevista de María Iglesia
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