26 de junio 2015 - 00:00

“Platée”: exquisito Rameau para este fin de semana

 Luego del estreno sudamericano en Rancagua (Chile) en mayo pasado, la Compañía de Las Luces dirigida por Marcelo Birman presenta en colaboración con la Orquesta Nuevo Mundo la comédie-ballet "Platée", de Jean Philippe Rameau. La producción, que podrá verse mañana y el domingo a las 18 en la Usina del Arte, con entrada libre y gratuita, cuenta con puesta en escena de Pablo Maritano, coreografía de Carlos Trunsky y un elenco integrado por Alexis Sánchez, Patricia Cifuentes, Norberto Marcos, Pablo Pollitzer, Evelyn Ramírez, Patricio Sabaté, Sergio Carlevaris y Soledad Molina. Participan el Coro de la Compañía de las Luces y el Ballet de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires. Dialogamos con Maritano.

Periodista: ¿Cómo ubica esta obra en el contexto de la producción de Rameau y también del teatro contemporáneo a su estreno?

Pablo Maritano:
Desde su escandaloso estreno para una ocasión nupcial hasta su posterior éxito en los teatros, la obra no conoció medias tintas. Es una obra de género cómico en su totalidad, toda una rareza en la era de la tragedia lírica, y en el papel de la Locura Rameau nos presenta su autorretrato como músico. La Locura pone en sentido (y no en sinsentido, como un espectador inadvertido podría pensar) a la música misma, que toma la palabra: "Admiren todos mi célebre arte".

P.: Pese a su raíz mitológica (o gracias a ella) "Platée" muestra conflictos y temas que no perdieron vigencia. ¿Cómo plantea su régie para que aquellos lleguen al espectador contemporáneo?

P.M.:
Es importante entender que el uso de figuras mitológicas para la construcción de argumentos es un recurso metafórico con el que se enmascaran "tipos" humanos claramente identificables, y que no son modelos literales o abstractos. Si bien es posible elegir entre la fantasía, y un sentido concreto y ácido del teatro, los dioses aquí se nos presentan irremediablemente humanos en su crueldad, su mezquindad y su burla. Son la corte, pero también son la elite bienpensante, sofisticada que desea confirmar sus principios de familia y sociedad. Platée, la ninfa grotesca y maleducada que se cree irresistible nos plantea de una manera muy cándida un paradigma estético que debe haber resultado difícil de digerir para su época. Su irreverencia y desubicación muestran el carácter escéptico con el que el barroco observa a las reglas, sean teatrales o musicales, y lo dispuesto que esta como movimiento a poner estas reglas a prueba, aun en el siglo de la razón: lo feo choca con el mundo de las maneras y la sofisticación.

P.: ¿Cómo está planteada entonces su propuesta?

P.M.:
Es este carácter contestatario el que elegimos enfocar para nuestra puesta; un poco en el espíritu de la legendaria Divine, musa inspiradora de John Waters, nuestra Platée será tanto cándida como grosera, y será observada con asombro por el séquito de dioses, para luego ser adorada como objeto de consumo por los medios. Su autenticidad como personaje es equivalente a la originalidad de la obra.

Entrevista de Margarita Pollini

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