Polémica mortal en el bar de Álex de la Iglesia

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• EL AFAMADO DIRECTOR DE "LA COMUNIDAD" LLEGÓ A BUENOS AIRES PARA PRESENTAR SU NUEVA PELÍCULA
En su último trabajo, un policial sobre un grupo de personajes atrapados y que van muriendo, el cineasta español realizó una audaz innovación técnica: cada uno de ellos llevó su propia cámara.

"Mis películas suelen ser comedias en las que de golpe empieza a aflorar el drama en diferentes formas", cuenta Álex de la Iglesia. "Tengo un cierto énfasis por la diversión y el entretenimiento, pero siempre está presente la angustia. 'El bar' es una idea que con mi guionista Jorge Guerricaechevarría veníamos tratando de desarrollar hace bastante tiempo, pero no terminábamos de encontrar el punto exacto de terror metafísico. Eso hasta que una vez, charlando con una amiga médica que me estaba contando los peligros de contagio del ébola, que era con lo que ella estaba trabajando, quiso despedirse con un beso, y yo automáticamente me eché para atrás, y luego pensé que no puede ser natural que un hombre sea tan cobarde".

El director de "La comunidad", "Crimen ferpecto" y "Mi gran noche" llegó a Buenos Aires para presentar su última película, recién estrenada en España, "El bar", que se verá en nuestro país el jueves de la semana próxima. El film tiene su sello inconfundible, ya que trata de un grupo de desconocidos que, por algún motivo, queda atrapado en un bar, y sus integrantes empiezan a ser asesinados uno por uno. El encierro comienza cuando alguien, desde fuera, dispara a alguien que va a entrar allí después de que un desconocido se mete velozmente en el baño y un mendigo dice una sarta de disparates. Algunos intentan escapar por los subsuelos.

La película, que cuenta con un elenco encabezado por Blanca Suarez y Mario Casas junto al argentino Alejandro Awada, incluye dos de aquellos desafíos técnicos que se autoimpuso un realizador conocido por este tipo de retos, con los que sorprendió en escenas como la del vertiginoso final de "El día de la bestia", o la espectacular secuencia de western de "800 balas": "El bar" posee una secuencia casi experimental en la que todo está filmado a través de tomas subjetivas de los personajes, con cámaras llevadas por cada actor, en una escenografía de bar que era un complicado decorado en el que todo era móvil. En un hotel de Palermo el director habló ayer con la prensa y uno de los temas fueron las dificultades de rodaje de su nuevo film: "Estos desafíos pueden llevarse a cabo no solo porque yo soy mi propio productor", explicó "sino también porque trabajo con el mismo equipo técnico hace muchos años; si no, sería imposible. El principal problema de la puesta en escena es hacia dónde se dirigen las miradas de los personajes, y que cada uno de ellos lleve una cámara no sólo es muy difícil de controlar, sino que cada uno genera un campo y un contracampo, lo que se multiplica por cada uno de los personajes. Por otro lado, las paredes móviles no eran tan móviles; eran pesadas, y a veces en medio de un plan de rodaje que calculaba 30 planos diarios, mover una de las paredes demoraba una hora. Claro, luego el público viendo el film no percibe ese trabajo, lo que al mismo tiempo genera una gran satisfacción y una gran bronca, porque querrías que lo noten, pero lo mejor es que eso no ocurra".

Para De la Iglesia, "El bar", al igual que muchas de sus películas, es una metáfora de cómo la gente busca desesperadamente colocar en otro lugar sus males, por lo que con tal de no admitir su culpa puede inventar dioses, demonios, terroristas, el Área 51 y los extraterrestres". El director, como siempre, habló de las cosas que le gustan obsesivamente casi más que de su película, como el cine y los comics. En ese sentido, afirmó que Martín Scorsese es el mejor director de cine vivo, y que en las famosas historietas de Herge, el capitán Hadock es un personaje mas importante que el mismísimo Tintín.

También habló de sus directores favoritos de su país, Luis Buñuel y Luis García Berlanga: "Lo resumen todo, para qué quieres más", manifestó. "Buñuel y Berlanga, juntos, completan un universo. Berlanga es el director coral, es el que habla de una sociedad, de la imposibilidad de las relaciones humanas, el que describe con mayor certeza lo infructuoso que puede llegar a ser persona. Buñuel es todo lo contrario, habla del individuo, de lo que tienes en la cabeza, de lo que ocurre cuando estás solo por la noche en tu cama y la imposibilidad de conocerte a ti mismo, con un cinismo extraño y preocupante. Tanto en lo social como en lo particular, los dos reflejan una sociedad terriblemente semejante, uno con humor, el otro con el horror, pero los dos tienen el horror y el humor de fondo, en ámbitos contrapuestos".

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