12 de mayo 2014 - 00:00

Polémico: vecinos electrifican rejas por la inseguridad

En la avenida Maipú, en  Vicente López; sobre la calle Roca, a pocas cuadras de la quinta presidencial ; y hasta en el barrio porteño de Saavedra existen hoy casas con cercos electrificados. Una tendencia que se instaló en countries y barrios privados hoy crece en  el conurbano bonaerense y en la Capital Federal.
En la avenida Maipú, en Vicente López; sobre la calle Roca, a pocas cuadras de la quinta presidencial ; y hasta en el barrio porteño de Saavedra existen hoy casas con cercos electrificados. Una tendencia que se instaló en countries y barrios privados hoy crece en el conurbano bonaerense y en la Capital Federal.
Las casas más destacadas de la zona norte de Capital Federal y el Gran Buenos Aires perdieron su clásica fisonomía elegante. Los cercos electrificados, con carteles que advierten a los potenciales ladrones, las convirtieron en lugares polémicos. Las típicas rejas que incorporaron hace años parecen no ser suficientes ante la ola de inseguridad, por lo que los vecinos buscan una nueva herramienta de prevención a la que califican de más "efectiva".

Los primeros cercos comenzaron a verse por lo menos hace cinco años. Al principio era habitual descubrirlos sólo en las medianeras para impedir el paso de intrusos que buscaran ingresar a los hogares por las terrazas o saltando techos. Hoy esa modalidad se extendió a todo el perímetro de la casa, por lo que hasta la puerta principal se ve atravesada por estas particulares rejas y cercos, que sólo trasmiten electricidad en su parte superior.

Desde las empresas que fabrican e instalan los cercos los califican como "un sistema de seguridad muy efectivo que puede ser utilizado de forma individual o en conjunto con otros, como alarmas y cámaras". Sostienen además que cumplen una doble función, por un lado impiden el ingreso del ladrón a la propiedad con un shock fuerte de electricidad, aunque aclaran que no mortal, y por otro lado tiene una función psicológica sobre el delincuente que "lo disuade de tomar la decisión de violentar la propiedad".

En barrios como Olivos y Vicente López la tendencia toma adeptos día a día. En la calle Corrientes a pocas cuadras de la avenida Maipú los vecinos eligieron esta herramienta contra la inseguridad. "Estuve averiguando para colocarlas en mi casa, no llegan a matar al delincuente descarga un shock de electricidad y rápidamente suena la alarma", explica una vecina mientras pasea con su perro y asegura "que en la zona cada vez hay más casas con éste sistema".

Si se instalan de acuerdo a las normas vigentes, en la Argentina no hay impedimento legal para su funcionamiento. Aunque desde las empresas insisten en aclarar que los cercos eléctricos no son mortales para quien intente irrumpir la propiedad, los mismos pueden causar importantes complicaciones en las personas que padecen de problemas cardíacos.

Su consumo insume 6 vatios por hora, menos que una lamparita y no necesita de gran mantenimiento. El uso comenzó primero a darse en los countries y barrios privados pero ya es habitúe verlos en casas de Capital y la provincia de Buenos Aires. A metros de quinta presidencial varios propietarios optaron por éste sistema de seguridad. En la calle Roca a metros de la avenida Maipú los carteles amarillos avisando la existencia de electricidad en su reja son otro de los ejemplos. También en la capital se ve con fuerza. En el barrio de Saavedra a 200 metros del parque y sólo algunas cuadras de la General Paz otro hogar muestra su flamante cerco.

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