7 de febrero 2012 - 00:00

Por el himno y la bandera

Paola vuelve a jugar después de cuatro años con el sueño de ganar otra medalla olímpica en compañía de Dulko.
Paola vuelve a jugar después de cuatro años con el sueño de ganar otra medalla olímpica en compañía de Dulko.
«Gisela Dulko y Paola Suárez son dos estrellas del tenis mundial que se unen por el himno y la bandera». De esta manera, graficó el presidente del Enard, Gerardo Werthein, la decisión de Paola de volver después de cuatro años para jugar dobles con Gisela y buscar ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Las dos fueron número uno en dobles, con parejas extranjeras. Paola hizo historia con la española Virgina Ruano Pascual, y Gisela la igualó con la italiana Flavia Penetta. La idea de juntarse fue de Dulko, según explicó Paola: «Estábamos en febrero del año pasado en Miami y me llamó para tomar un café. Me ofreció formar pareja con ella para jugar los Juegos Olímpicos y le pedí tiempo para pensarlo. En agosto le dije que no, que no me animaba a volver». De repente, interrumpió su alocución y le dijo a Dulko: «Terminá de contarlo vos», y la tigrense completó la historia: «En noviembre me invitó a cenar y en la cena me sorprendió a mí y a su marido Fran diciendo que le había picado el bichito y quería volver. Me puso muy feliz».

En dos meses, Paola se hizo todos los chequeos médicos y comenzó a entrenar para ver si el físico le permitía hacer el esfuerzo de jugar el circuito. Ahora, la historia sigue con la competencia: «La semana que viene nos vamos a Bogotá y después seguimos en Monterrey y en Acapulco. Después aspiramos a los torneos más importantes, como Indian

Wells». Por ahora, Paola necesita «wild cards» porque no está rankeada, pero si en algunos torneos tienen que jugar la qualy, lo harán. Paola sueña: «Nunca gané Wimbledon. Es el único torneo de Grand Slam que me falta. El césped es muy difícil pero... ¿quién te dice?».

Paola explica el porqué de su decisión: «El premio que más valoro en mi vida es la Medalla de Bronce que obtuvimos con Pato Tarabini en los Juegos Olímpicos de Atenas. Es algo que tiene un gran valor. Por eso, poder mejorar o igualar esa marca es fundamental, es distinto a un torneo. Se juega por la bandera. En 2004, la misma decisión que yo la tomó Pato Tarabini y allí Gisela fue muy importante porque aceptó jugar con ella para que tuviera el ranking necesario para llegar a los Juegos». Ahora, eso no hará falta porque el reglamento les permite a las top ten elegir su compañera, y Gisela está séptima en el ranking de dobles.

Hasta se ilusionan con jugar juntas para la Copa Federación. Gisela contestó: «Si Bettina Fulco me necesita, estoy a la orden» y Paola agregó: «Ahora vuelvo a ser jugadora, así que si me llaman, voy». Paola Suárez estaba dedicada a un proyecto social para enseñar tenis a chicos de bajos recursos, programa que no va a dejar: «Tengo un equipo bárbaro y cuando esté en Buenos Aires voy a ir yo también. Me van a ver menos, pero no voy a abandonar». Gisela mostró su agradecimiento, primero a Tarabini: «Ella me enseñó a jugar dobles». Y después a Paola: «Quiero agradecer el esfuerzo y el sacrificio de Paola. Es un honor compartir la cancha con una maestra. Estoy segura que nos dará la oportunidad de ganar una medalla».

El sueño ya está en marcha. En un deporte que se caracteriza por el egoísmo y por las peleas por ser primeras figuras, las dos mejores tenistas argentinas de los últimos tiempos no dudaron en juntarse y soñar con una medalla olímpica. No con ganar mucho dinero. Juegan por la gloria o «por el himno y la bandera».

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