8 de junio 2010 - 10:02

Por Honduras, Brasil y EE.UU. vuelven a quedar enfrentados

• Hillary Clinton reclamó un retorno del país centroamericano a la OEA, pero el Gobierno de Lula exigió más tiempo

Hillary Clinton saluda ayer en Lima al ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Antonio Belaúnde. A su lado, el chileno José Miguel Insulza, titular de la OEA, organismo que sesiona en la capital peruana.
Hillary Clinton saluda ayer en Lima al ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Antonio Belaúnde. A su lado, el chileno José Miguel Insulza, titular de la OEA, organismo que sesiona en la capital peruana.
Lima - La propuesta para la readmisión de Honduras en el seno de la OEA acaparó la atención en el inicio de la Asamblea Anual de ese organismo, especialmente porque generó una nueva discrepancia entre Brasil y Estados Unidos, que mantienen visiones opuestas. De esta manera, Barack Obama y Luiz Inácio Lula da Silva vuelven a quedar en veredas enfrentadas, en un contrapunto que abarca una amplia agenda y que se va transformando en política de Estado para ambos países.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, presionó a fondo en la sesión de Lima para que Honduras sea reinsertada en la Organización de Estados Americanos (OEA), dado que su país considera superado el golpe de Estado con el Gobierno del conservador Porfirio Lobo, electo en noviembre pasado. En cambio, Brasil, la Argentina, Uruguay y el bloque chavista de Sudamérica rechazan esa opción, porque evalúan que Lobo emergió como consecuencia del quiebre institucional, y que los comicios, con el mandatario constitucional Manuel Zelaya en el exilio, estuvieron viciados.

Reacción

«Éste es el momento para el hemisferio como un todo de avanzar y dar la bienvenida al retorno de Honduras dentro de la comunidad interamericana», indicó Clinton ante delegados de los 33 países miembros reunidos en su 40ª Asamblea General.

Brasil, que dio refugio a Zelaya en su embajada cuando regresó a Honduras pocos meses después de su derrocamiento ocurrido el 28 de junio pasado, reaccionó de inmediato. «El regreso de Honduras a la OEA tiene que estar asociado con medidas específicas para la redemocratización y el establecimiento de los derechos y garantías fundamentales», dijo el secretario general de la Cancillería brasileña, Antonio de Aguilar Patriota.

Aguilar Patriota, quien lidera la delegación ante la ausencia del canciller Celso Amorim, dijo igualmente que «es esencial crear condiciones para la plena participación del ex presidente Manuel Zelaya en la vida política de Honduras».

El secretario general de la OEA, José Miguel Inzulza, había abogado el domingo por un «pronto» regreso de Honduras a la OEA y afirmado que «todos» los miembros están de acuerdo en eso, aunque hay quienes quieren que sea «sin mayor demora» y quienes creen necesario «exigir condiciones adicionales».

Estas palabras motivaron ayer la reacción de Zelaya, quien desde República Dominicana le pidió al chileno ser «consecuente» con el ejemplo que dio al condenar el golpe y lo instó a no olvidar la «tragedia» que vive Honduras. El ex mandatario manifestó en una carta abierta que las condiciones para el regreso no están dadas, ya que «no se ha restaurado la democracia», y que no se puede pedir a las víctimas que olviden lo sucedido.

Posible evaluación

Tras un debate de más de 40 minutos sobre la pertinencia o no de este nuevo tema en la agenda oficial, el presidente de la Asamblea, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, resolvió dejar el asunto de Honduras para el almuerzo entre cancilleres, quienes a puertas cerradas trataron el asunto.

El ministro colombiano Jaime Bermúdez dio a entender en una conferencia de prensa posterior a la reunión que se estudia la posibilidad de que una comisión de la OEA evalúe las opciones jurídicas y reales para el retorno de Honduras al seno de esta organización. «Vemos con buenos ojos que haya un grupo de trabajo que en un plazo breve va a evaluar las salidas jurídicas y políticas reales y viables para el retorno» de Honduras a la OEA y a su normalidad constitucional plena, reveló Bermúdez.

Colombia está en el grupo de los que reconocieron a Porfirio Lobo como presidente y creen que un regreso a la OEA ayudaría a normalizar la situación del país. Estados Unidos, la Unión Europea, Perú y los países centroamericanos, salvo Nicaragua, están en la misma línea. Los países menos proclives a una vuelta de Honduras a la OEA son la Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile.

Ya el mes pasado la cuestión iraní enfrentó a las dos grandes potencias hemisféricas, Brasil y EE.UU. Mientras que Lula defiende el derecho de Irán a la energía nuclear, la Casa Blanca busca una resolución que imponga nuevas sanciones diplomáticas y económicas a esa República Islámica.

«Pensamos que hacer ganar tiempo a Irán, permitir a Irán que ignore la unidad internacional que existe sobre su programa nuclear, hace al mundo más peligroso», había dicho a fines de mayo Clinton sobre gestiones mediadoras de Brasil por ese tema. Entonces, Lula le replicó que «la existencia de armas de destrucción masiva es lo que hace al mundo más peligroso» y no los acuerdos con Irán.

Brasil y Turquía firmaron con el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad un acuerdo por el cual Teherán se comprometió a ceder uranio poco enriquecido y recibir mineral procesado al 20%, para evitar sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Las divergencias alcanzan también las visiones antagónicas sobre el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, entre muchos otros.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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