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Por internismo, demoran fallo sobre pacto con Irán
El giro es otro síntoma de los acontecimientos y el entramado de intrigas que dominan a la Casación Penal. Tal como adelantó este diario, la jueza Ana María Figueroa pidió más tiempo para decidir requerimientos que Luis Cabral suscribió, lo cual volvió a tensar ya la de por sí difícil relación que éstos tienen con el tercer juez de la sala, Juan Carlos Gemignani.
El origen de esta puja no está en el fallo por el pacto con Irán; viene de antes. El año pasado, Gemignani no prestó su firma para que Cabral continúe subrogando en la Casación, tribunal al cual llegó mediante una designación por fuera de reglamento, aunque luego esa Cámara lo confirmó mediante acordadas. Faltó sólo un voto para removerlo de esa suplencia, voluntad que se encaminaba a aportar Mariano Borinsky, quien a último minuto optó por declinar esa postura.
Cuando se resolvió la continuidad de Cabral y se establecieron las subrogancias en el máximo tribunal penal, a mediados de diciembre del año pasado, el oficialismo movió y descabezó la SIDE. De hecho, fue la noche del mismo día de la acordada, tras un encuentro fugaz en Olivos.
Luego de la polémica por la subrogancia, Gemignani emitió un informe contundente sobre la productividad en la Sala I en el cual alertó sobre demoras notables en las firmas correspondientes a las dependencias de sus colegas de sala.
Ayer, Casación exhibió un nuevo capítulo de esa situación, esta vez con un tema de alta densidad política más por el pasado simbólico atado inexorablemente a la muerte de Alberto Nisman que por el futuro: aun cuando el memorando sea entendido como constitucional, el Parlamento iraní sigue sin confirmar la validez de ese tratado, y en el Gobierno la percepción general es que eso ya no ocurrirá. Es una cuestión de determinación política: al momento de morir, sobre Nisman todavía pesaba una orden de arresto de la fiscalía general de Teherán por considerar que el fiscal violaba preceptos elementales de la fe de dicho país. Ni siquiera con el memorando firmado esa orden fue depuesta.
La prolongación del suspenso respecto de la constitucionalidad del tratado ofrecía ayer en la Cámara diversas lecturas; la más extendida, y que de hecho motivó un encuentro a media tarde, era que Cabral estaba especulando su decisión sobre la base de una negociación paralela con el oficialismo para continuar firmando en Casación. Este tipo de acuerdo ahora tiene una nueva lógica si se considera que el pleno del Consejo de la Magistratura sólo precisa de los siete votos del kirchnerismo para apartar al juez de su despacho.
Esa negociación va más allá del memorando e incluiría alguna voluntad de Cabral, que integra la Magistratura, para activar concursos en ubicaciones estratégicas del fuero federal, el más importante, el destinado a cubrir cuatro vacantes de la Casación.


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