24 de noviembre 2010 - 00:00

Portugal promete sudor y lágrimas

Portugal promete sudor y lágrimas
Una vez aprobado el rescate financiero de 90.000 millones de euros a Irlanda, ahora todas las miradas apuntan a Portugal, que se perfila como la próxima ficha en caer de este dominó que empezó en mayo con el pedido de ayuda de Grecia por 110.000 millones de euros. No obstante, de cerca lo sigue España dentro de los países más complicados del eurogrupo para generar certidumbre económica y financiera. Si bien el primer ministro portugués, José Sócrates, se apuró esta semana a separar las aguas y establecer las diferencias entre la situación lusa y la irlandesa, lo cierto es que será difícil que su Gobierno pueda cumplir con sus objetivos establecidos para este año.

El Ejecutivo prometió llevar al 7,3% el déficit, desde el 9,3% registrado en 2009, pero durante los primeros meses del año -lejos de reducirse- creció un 2%. Por otra parte, el presupuesto que se apresta a aprobar el Congreso -enfocado en el ajuste fiscal- se basa en un crecimiento del 1,3% de la economía en 2010, algo que será complicado teniendo en cuenta que el consumo se congeló y los analistas hablan de recesión en 2011. Los gremios más importantes del sector público convocaron para hoy una huelga general contra el ajuste que plantea el Gobierno. Por otra parte, el porcentaje de deuda sobre el PBI cerrará el año en torno al 82%, al tiempo que para el año próximo las obligaciones del Gobierno luso ascenderán a 10.500 millones de euros.

«Si hay un siguiente, no cabe dudas que será Portugal. No obstante, España deberá dar señales firmes para salir de esta lista. Para esto se debe concluir la reforma del sistema de pensiones, que es nuestra espada de Damocles; la reforma del sistema laboral, para permitir que los empresarios contraten fácilmente (el desempleo está en el 20%, uno de los más altos de Europa), y terminar con la reforma del sistema financiero, especialmente para los bancos pequeños», explicó el economista español Jordi Fabregat, profesor del departamento de Gestión y Control Financiero de la ESADE Business School. A diferencia de Dublín, Madrid tiene una situación financiera más sólida, el volumen de deuda pública sobre el PBI se ubica en el 60%, al tiempo que la economía cayó un 3% en octubre, mientras que la irlandesa lo hizo un 14%. A su vez, la tasa de la deuda portuguesa se ubicó en el 7,4%.

Pero la convulsionada situación fiscal del Viejo Continente no nació con la crisis de 2008/9. Entre 2003 y 2007 Portugal, España, Polonia, Reino Unido y Grecia ya mostraban un volumen de deuda por encima del 50% del producto. En este sentido, el economista Camilo Tiscornia, de Castiglioni, Tiscornia y Asociados, explicó que «la situación es como la de la Argentina en 2001. Ahí se vio un cambio fijo y al Banco Central que imprimía para rescatar al Gobierno. El problema de Europa es que no tienen esta posibilidad, porque el Central europeo gobierna para todo el continente por igual y tiene una meta de inflación determinada. Ellos tienen que hacer ajuste fiscal, lo que puede provocar una recesión, generando un círculo vicioso, ya que caen los ingresos fiscales y sube la desconfianza de los mercados».

El otro factor que fue marcando el destino de estos países es el déficit de la cuenta corriente. Ya entre 2003 y 2007 -nuevamente antes del estallido de la crisis- en Portugal este indicador alcanzaba el 9%, en Grecia el 9%, y el 7% en España. La situación es clara para el consultor financiero Augusto Giganti. «Portugal es el tercero en la lista. Si la presión financiera no afloja, se verá obligado a pedir ayuda. Mientras tanto, el euro lo seguirá sintiendo». La Comisión Europea no desconoce este escenario, ya que antes del 16 de diciembre presentará una propuesta para crear un mecanismo permanente de rescate para países en problemas.

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