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“Posible ajuste tendría que darse en el tipo de cambio”
• Entrevista a Robert Wood, de Economist Intelligence Unit.
• Propone remedio europeo: la unión fiscal
Robert Wood
En diálogo con Ámbito Financiero desde Nueva York, este economista señaló, en perfecto castellano, que el achicamiento del superávit comercial «reduce el margen de maniobra para amortiguar choques externos».
Periodista: ¿Cree que Estados Unidos puede entrar en recesión nuevamente?
Robert Wood: La previsión base que manejamos es que la probabilidad de una recesión global es de una en tres. Aun en el escenario base pensamos que EE.UU. sólo crecerá un 1,7% en 2011 y un 2% en 2012, así que las perspectivas, aun sin una recesión, son de una economía bastante débil.
P.: ¿Qué efectos tendrá en la región la crisis internacional?
R.W.: Los canales de transmisión serían los de siempre: por la demanda y precios de sus exportaciones, por las líneas de crédito externo (la crisis de deuda soberana en la zona euro haría mucho daño a los bancos europeos, que son los principales tenedores de la deuda, y habría repercusiones sobre el sistema financiero global también) y por el impacto sobre la confianza empresarial y la de los consumidores. Las economías de Brasil, Colombia, Chile, Perú están mejor paradas gracias a sus altas reservas internacionales, políticas económicas flexibles y la falta de desequilibrios económicos significativos. La solidez del sistema bancario en Brasil también se debe destacar. Sin embargo, sufrirían y tendrían que tomar medidas similares a las que se adoptaron después de la caída de Lehman Brothers.
P.: ¿Por qué vía llegará el impacto a la Argentina?
R.W.: El hecho de que no está tan integrada a los mercados de capital internacionales se traduce en que no se sentiría tanto el impacto por este canal. Sería en cambio a través de una caída en la demanda y precios para sus exportaciones de commodities y en cierta medida de las ventas de manufacturas a Brasil. Si bien la Argentina tiene cierto colchón de reservas internacionales, no es tan significativo como el caso de Brasil, por ejemplo. Y el agravante es que se erosionaron los superávits fiscales y de cuenta corriente que tenía antes de la crisis de Lehman y que le dieron a los hacedores de política más espacio de maniobra para amortiguar los impactos de ese shock. Un posible ajuste tendría que darse en el tipo de cambio para proteger la industria local y apoyar las exportaciones, si bien esto implica mayores presiones inflacionarias. Tampoco podría contar con una línea de crédito contingente con el FMI, como tienen México y Colombia, y si bien es posible que Brasil aportara para aumentar las reservas del FLAR (Fondo Latinoamericano de Reservas), no lo haría en un grado suficiente para apoyar a la Argentina en el caso de que la crisis impacte la confianza y lleve a una fuga de capitales.
P.: ¿Qué herramientas le quedan al país?
R.W.: No dudo de que si hay una crisis global el Gobierno argentino intentará apoyar el consumo antes de las elecciones, por ejemplo, utilizando mal los fondos de la ANSES. Las buenas noticias son que las elecciones no están muy lejos y se podrían llevar algunas medidas a cabo siempre y cuando se corrijan después de los comicios.
P.: ¿Cómo quedarán los precios de los commodities luego de estas turbulencias, en especial el de la soja?
R.W.: Estamos revisando nuestras proyecciones para los commodities para abajo después de la última semana. Durante el mes pasado previmos precios de la soja de u$s 518,3 la tonelada en 2011; u$s 492,5 en 2012 y u$s 482,5 en 2013. Lo positivo en el caso de esta materia prima es que la economía china seguirá creciendo a un ritmo alto, aunque más despacio que en la primera mitad del año.
P.: ¿Qué políticas tendría que implementar la Argentina para lograr un crecimiento sostenido?
R.W.: Además de corregir las políticas fiscales y monetarias para que no sean expansivas, debe intentar restablecer credibilidad internacional para que las empresas argentinas tengan mejor acceso a los mercados internacionales, como es el caso en Brasil, por ejemplo. Pero también se tienen que hacer reformas para reducir las distorsiones, sobre todo en el sector energético. Se tendría también que repensar el gasto público. En los últimos años, el Gobierno aumentó la recaudación tributaria gracias al boom de los commodities. Sin embargo, los recursos (incluyendo subsidios para el sector energético) hubieran sido mejor invertidos en áreas con mejor retorno de crecimiento de largo plazo, incluyendo educación, innovación e infraestructura.
P.: ¿Qué cree que ocurrirá con el dólar en el mundo?
R.W.: Los bonos del Tesoro siguen siendo un refugio, ya que no hay otros importantes. Eso ha apoyado al dólar últimamente, aunque sigue débil. Ya se está viendo una diversificación en las monedas en que los bancos centrales mantienen sus reservas: el dólar ahora sólo ocupa un poco más del 60% del total. Sin embargo, seguirá siendo la moneda de reserva global, dada la falta de otras opciones. También esto pasa por una posible ruptura de la zona euro. Los políticos europeos -sobre todo Alemania- tienen que decidir si la zona va a ser más que una unión monetaria y que sea una unión fiscal. Sin esa unión fiscal (por ejemplo, por la emisión de bonos comunes) es difícil ver un futuro conjunto.
Entrevista de María Iglesia


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