La Coalición 17 de Febrero (el día en que comenzó la revuelta popular contra la dictadura) se formó inicialmente en las localidades que quedaron fuera del control de Muamar el Gadafi y enviaron representantes al enclave rebelde de Bengasi para formar el CNT.
Consta de 40 representantes de localidades o sectores sociales, como los jóvenes, las mujeres o los presos políticos. Otros miembros proceden de regiones que han estado hasta hace días bajo el control de Gadafi, incluida Trípoli. Sus nombres se han mantenido hasta ahora en secreto por seguridad.
Sus metas han sido encabezar los esfuerzos para liberar toda Libia, garantizar la seguridad territorial y apoyar a los consejos locales en la restauración de la normalidad. También ha impulsado una Asamblea Constituyente que redacte una nueva constitución, que se debería someter a referendo.
Llegó a crear un «gabinete», intento que fue descartado oficialmente este mes tras las «anomalías» relacionadas con la muerte inexplicable del comandante militar Abdel Fatah Yunes, el jefe de las fuerzas gadafistas que se pasó a los rebeldes, el mes pasado. La jefatura del CNT dijo que, dado que no fue elegido democráticamente, continuará sólo durante los primeros ocho meses de un período de transición de 20 meses que llevará a elecciones.
Los oficiales rebeldes se adjudican el respaldo popular registrado en los primeros días del levantamiento, cuando miles de personas se congregaron frente al Palacio de Justicia de Bengasi -corazón de la revuelta- y mostraron su apoyo a la Coalición 17 de Febrero. Figuras destacadas de la rebelión se trasladaron a ciudades y pueblos del este en los días posteriores para garantizar el apoyo del CNT, que se puso en marcha el 5 de marzo.
Mustafá Abdeljalil, de 60 años, es el responsable del Consejo. Es un considerado un conciliador y fue ministro de Justicia de Gadafi antes de renunciar en febrero en desacuerdo con la represión de la revuelta ordenada por el presidente en Bengasi. Quienes lo conocen afirman que antes ya había presentado varias veces su dimisión en contra de las presiones que recibía para ejecutar a detenidos que creía inocentes. Durante la guerra mostró su intención de negociar la salida del régimen, lo que fue rechazado por otros dirigentes insurgentes.
Por otro lado, Mahmud Yibril es jefe del Comité Ejecutivo del Consejo, una suerte de primer ministro. Yibril, un asesor de estrategia que pasó la mayor parte de su carrera en el extranjero, fue responsable de un centro estatal de expertos económicos libios, pero dimitió después de que Gadafi rechazara sus sugerencias para liberalizar la economía. Ha mantenido contactos en el extranjero y salió de un segundo plano relativo a convertirse en el enviado oficial de los rebeldes.
La confusión sobre quién dirige el ala militar rebelde ha puesto en evidencia en ocasiones su estrategia caótica sobre el terreno. Omar Hariri, uno de los oficiales que junto a Gadafi derrocó al rey Idris en 1969, pero que luego fue encarcelado, dirige los asuntos militares del CNT.
El jefe del Estado Mayor Conjunto era Abdel Fatah Yunes, que fue ministro de Interior de Gadafi y experimentado militar antes de sumarse a los rebeldes, hasta su muerte. A su segundo, Suleiman Mahmud, se le ha pedido que asuma el cargo.
Alí Tarhuni es una figura académica de la oposición asentada en Estados Unidos que volvió a Libia para hacerse cargo de los asuntos económicos, financieros y petroleros dentro del comité ejecutivo. Abdel Hafiz Ghoga, portavoz oficial del Consejo y vicepresidente, es un abogado de derechos humanos que representó a las familias de víctimas de una masacre en prisión en 1996.


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