El entrenador de Boca, Hugo Ibarra, se marchó con preocupación por la irregularidad del equipo y la falta de juego en la derrota de anteanoche por 1-0 ante Banfield, lo que provocará una revisión sobre el esquema para recibir a Instituto, de Córdoba, el domingo próximo por la octava fecha de la Liga Profesional. Si bien buscó minimizar los efectos de la caída (“Esta vez nos toco perder, tenemos que seguir mirando para adelante, falta mucho todavía”, expresó), las sensaciones entregadas por sus dirigidos en el Florencio Sola lo llevarán a un replanteo para no perder terreno en el campeonato.
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Preocupado por falta de juego, Ibarra mete mano
El entrenador “xeneize” no quiere ceder terreno en la lucha por el torneo local, cambiaría el módulo táctico y recurriría a más juveniles en el medio.
Por lo pasillos del club de la Ribera se percibe cierto malestar por el bajo nivel de algunos jugadores importantes,y que es concreta la posibilidad de volver a utilizar el modulo táctico 4-4-2 en busca de solidez colectiva. Esta decisión iría en contrario a la confianza que demostró Ibarra en la conferencia de prensa tras las práctica del viernes pasado cuando aseguró: “Acá no hay misterios contra Banfield voy con el mismo equipo que con Defensa, confió en los mismos jugadores”.
El respaldo a la formación, dispuesta en un 4-2-3-1 o un 4-3-3, según momentos del juego, quedó sepultada el domingo por uno de los rendimientos más bajos de su ciclo. Boca mostró una alarmante carencia de juego como le pasó en la derrota ante Talleres y en el empate con Defensa y Justicia, especialmente en el primer tiempo. En la primera parte del partido con Banfield volvió a ser un conjunto sin actitud, con muchos metros de distancia entre sus zagueros y los hombres de punta, lo que llevará a Ibarra a revisar el dispositivo táctico. Banfield llegaba en el último puesto de la Liga Profesional, necesitado de conseguir sus primeros tres puntos, y lo superó con claridad en el primer tiempo a partir de una eficaz presión en la zona media.
La distancia de un gol resultó corta frente a la disponibilidad de un penal atajado por Sergio “Chiquito” Romero y de un disparo del defensor Emanuel Coronel que hizo contacto con la cara externa del palo derecho. “El equipo tuvo dos momentos: en el primer tiempo no encontró la pelota y en el segundo, con los cambios, mejoró. Por eso lo saqué a Óscar Romero por (Cristian) Medina, ya que creí que podía solucionar el tema más preocupante, el mediocampo”, justificó.
La baja de los rendimientos en esa línea es lo que desvela hoy al entrenador, a su cuerpo técnico y al Consejo de Fútbol liderado por Juan Román Riquelme. El caso más emblemático es del capitán Guillermo “Pol” Fernández. Con Medina y Ezequiel Fernández, otro de los cambios al comenzar la parte final, Boca tuvo otra dinámica y pudo explotar la velocidad de Luca Langoni en el ataque.
El buen ingreso del exvolante de Tigre pone en duda la permanencia de Alan Varela en el equipo. Hasta el momento, las veces que jugaron juntos no rindieron bien y cada vez que “Equi” se paró en el medio de la cancha mostró diferencias con un Varela que esta lejos del buen nivel de la temporada pasada. Las opiniones son encontradas entre el cuerpo técnico, el Consejo y Riquelme. Algunos creen que Fernández se siente más cómodo de único 5 y otros destacan que Varela tiene mejor primer pase.
En los próximos días, Riquelme viajará rumbo a España para jugar el partido del centenario del club Villarreal y escuchará ofertas de un club italiano y otro inglés por ambos juveniles. Otros rendimientos en baja que preocupan a Boca son el paraguayo Bruno Valdez y los colombianos Frank Fabra y Sebastián Villa.
El exdefensor de Cerro Porteño, que arrastra una molestia muscular, cumplió su actuación más baja desde que llegó al club en enero. La jugada del penal lo dejó expuesto con una pifia en el intento de rechazar la pelota. En tanto, los colombianos siguen hacer diferencias en el mano a mano, un rasgo distintivo en ambos.


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