Presupuesto: ¿ Quién paga el metrobus de Jujuy?

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 Uno de los temas centrales del Presupuesto 2017 que se discute actualmente en el Congreso es la relación entre Nación y provincias. Esta relación tiene dimensiones diversas. Las provincias ponen énfasis en reclamar mas recursos. Tal vez haya que poner énfasis también en la distribución del gasto. El federalismo fiscal es la disciplina que aborda ambas cuestiones. No sólo importa la distribución de los impuestos que recauda la Nación. Importa también la asignación de los gastos federales en cada provincia y cada municipio, particularmente cierto tipo de gastos: las transferencias de recursos desde el nivel federal a los gobiernos locales, las obras que realizará la Nación en cada provincia y aún los recursos que provee la Nación a sus empresas públicas, algunas de las cuales prestan servicio exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires y partidos del conurbano, AySA por ejemplo, o casi exclusivamente, como algunas empresas de FFCC.

a) Los impuestos que recauda la AFIP se prevé que se distribuyan así: $729.000 millones para provincias y Ciudad de Buenos Aires (28,8 % de un total de $2,53 billones) y 64,7 % para la Nación aunque si se incluyen Fondos Fiduciarios, Instituto del Cine, Radio y TV Argentina S.E, Instituto Nacional de la Música, Contribuciones al INSSJyP y AFIP tal porcentaje trepa al 71,2 %.

b) La Nación por su parte prevé transferir de sus propios recursos $125.000 millones a gobiernos provinciales y casi $20.000 millones a gobiernos municipales; un 43 % del total se destinará a gastos corrientes y el 57 % a obras y gastos de capital. Pero aquí en muchos casos la Nación podrá elegir la provincia o el municipio receptor. Y el año que viene hay elecciones. La componente política de la distribución del Presupuesto no se agota en la distribución de las transferencias. Se deben incluir otros elementos que impactan diferencialmente en las provincias. Examinemos dos: los recursos enviados a empresas públicas nacionales y las obras que la Nación prevé financiar en las diversas regiones del país.

c) AySA brinda servicios de agua y saneamiento sólo a la Capital Federal y 19 partidos del conurbano. Pero recibirá recursos del presupuesto nacional por $13.000 millones. Un número importante: la Ciudad de Buenos Aires y la Pcia. de Buenos Aires recibirán de la Nación a través de AySA el equivalente al 8 % de los fondos que reciben en forma automática por aplicación de las leyes de coparticipación federal. Las empresas ferroviarias son otro ejemplo: recibirán de la Nación para gastos del personal de los FFCC, que sirven preponderantemente el área metropolitana, casi $15000 millones y $4000 millones para administrar y gestionar el material rodante, equipos y talleres; esto equivale a más del 10 % de los fondos por coparticipación que recibirán la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

d) La Nación prevé finalmente invertir $65.000 millones: obras que elevan la productividad sistémica y mejoran el bienestar de todos los argentinos tales como centrales hidroeléctricas, Puertos de la Pcia. de Buenos Aires, sistema carcelario y un ambicioso programa federal de mejoras viales. Pero también se prevé invertir en obras de impacto acotado cuya rentabilidad requeriría ser evaluada desde otro punto de vista, un punto de vista federal que debe asegurar el Congreso Nacional. Y entonces: ¿debe la Nación destinar $1100 millones del presupuesto 2017 y $15000 millones de ejercicios futuros para construir la Central Obelisco de la Red de Expresos Ferroviarios Regionales y las obras restantes incluidas en el Proyecto? ¿Debe la Nación destinar $1800 millones para construir Metrobus en Jujuy, Posadas, La Plata, Tucumán, Mendoza y Maipú-Olivos-San Isidro? Seguro que el Poder ejecutivo priorizó tales inversiones ponderando incluso razones estratégicas. Pero tal vez el Congreso deba desarrollar sus propios métodos de evaluación por aquello de que " cuatro ojos ven más que dos".

Universidad Nac. de Quilmes y Univ. Abierta Interamericana

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