- ámbito
- Edición Impresa
Primaria: los puntos sensibles que siguen complicando elección
Florencio Randazzo junto al presidente de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Vía, el viceministro Eduardo Di Rocco y el camarista Santiago Corcuera.
A poco más de ocho meses de la «interna grande», el ministro se reunió con el pleno de la Cámara Nacional Electoral, que comanda Alberto Dalla Vía, y con los jueces -dos faltaron, uno mandó secretario- para discutir ritmo y demandas del proceso electoral.
En un mano a mano, temprano, Randazzo -que se hizo escoltar por Eduardo Di Roc y Alejandro Tulio, entre otros funcionarios- ratificó la decisión de aplicar la ley y escuchó, de Dalla Vía, un paneo genérico sobre cómo se percibe el trámite en la Justicia electoral.
La foto que se llevó el Gobierno, que evaluó como «altamente positivo» el encuentro, difiere en más de un punto de la película que relatan los magistrados que enumeran los puntos más complejos de la aplicación de una reforma que excede el régimen de primarias.
Así y todo, salvo objeciones puntuales, tanto la cámara como los jueces federales de cada provincia manifestaron su predisposición a trabajar para «aplicar la ley». «En otros momentos, se adelantaron elecciones e igual llegamos», ejemplificó un magistrado.
Veamos:
Padrones. La elaboración del registro de electores, ahora en manos de la Cámara Nacional Electoral, es uno de los ítems más inquietantes. Se combinan la unificación de los antiguos 24 padrones distritales en uno solo, nacional, y la incorporación de «novedades» -incorporación y baja de electores, cambios de domicilio, etc.- que en los últimos 10 meses ascendieron a 1.650.000, y sobre todo, que muchas de éstas son «acumuladas» de años anteriores y están en soporte papel. Por lo pronto, la Cámara Electoral trabaja para tratar de contar, en febrero o en marzo, con un padrón provisorio para publicar y donde puedan los electores hacer las correcciones del caso. Allí puede surgir otro inconveniente: la toma de datos, por parte de los registros de las personas, suele tener errores que «ensucian», luego, el padrón.
Personal. Todo ese proceso, explicaron los magistrados -sólo faltaron Manuel Blanco, por razones personales, y María Servini de Cubría, de viaje-, requiere incrementar la cantidad de personal y su capacitación. Randazzo avisó que el Gobierno cumplirá con esa demanda. La Cámara Electoral tiene un bosquejo de necesidades. Habrá que ver cómo se complementan ambas cuestiones. Falta, además, que la Corte fije el valor de la «hora extra» para determinar el presupuesto adicional que deberá aportar el Gobierno.
Cambios. Todos esos movimientos -el padrón se cierra el 26 de abril y habrá 30 días para correcciones- implicarán, más adelante, otros cambios: entre otros, que ya no habrá mesas femeninas y masculinas, lo que derivará en que la mayoría de los lugares históricos de votación cambie en la próxima elección. Dalla Vía, en su discurso ante los funcionarios y los jueces, lo definió como un «cambio cultural».
Plazos. A esas cuestiones «administrativas» les siguen otros aspectos más delicados: ayer, ante Randazzo, el presidente de la cámara -que completan Santiago Corcuera y Rodolfo Munné- puso el foco, entre otros planteos, en el escaso plazo -apenas «20 días»- entre la primaria y la fecha para oficializar las listas para la general. La interna grande tendrá un escrutinio engorroso (se podrá votar, por ejemplo, al candidato a presidente de un partido, pero a diputados de otro y a gobernador de otro, además de que podría haber muchas listas y muchos partidos) y, asimismo, seguramente habrá impugnaciones. Todo eso los jueces deberán resolverlo en 20 días. Se anticipa, sobre todo en Buenos Aires y en Capital, donde la elección es más amplia y compleja, más de un inconveniente.
Reglamentación. Aunque en el Gobierno afirman que, salvo el capítulo «propaganda», el resto de la ley está reglamentado -citan, incluso, que históricamente las normas electorales, como el Código, son específicas al votarse y no requieren reglamentación-, los jueces piden precisiones sobre varios aspectos. Uno simple: la ley menciona boletas de colores, pero no hay más detalles al respecto. Ayer, Randazzo avisó: «Si ustedes necesitan que reglamentemos algunas cosas, lo vamos a hacer». Queda pendiente el tema del régimen de propaganda centralizado, cuya fiscalización y ordenamiento aparecen como un gran interrogante.
Partidos. En medio de todo el proceso, todavía falta «depurar» el pelotón de partidos. La Justicia ya dispuso la caducidad de 150 y están en marcha 20 fusiones. Pero hay apelaciones y quejas, algunas incluso con recursos extraordinarios a la Corte. Prima, por ahora, la voluntad de que sobrevivan los partidos reales; no las «pymes» electorales.


Dejá tu comentario