Sobria, casi invisible, la renovación de autoridades del partido de Gobierno. Humberto Schiavoni fue reelecto como presidente del PRO en un encuentro del que no participó Mauricio Macri y que, en la vida interna del macrismo, tampoco tuvo demasiada relevancia más allá de los movimientos por poner delegados por parte de los distintos sectores. El sello del presidente, llamado Propuesta Republicana, tiene 111 mil afiliados en todo el país, está presente en todos los distritos menos en Santa Cruz, pero por no haber participado en las dos últimas elecciones, perdió su personería en la provincia de Buenos Aires donde se avanza con el proceso de normalización para que María Eugenia Vidal se haga cargo, a lo peronista, de la presidencia del partido a nivel provincial mientras que Jorge Macri, que sueña con ser candidato a senador nacional el año que viene, jure como vice del PRO bonaerense. Federico Salvai, ministro de Gobierno y armador de Vidal, está a cargo de ese trámite y apura el papeleo para tener el sello en regla antes de septiembre. Aunque la decisión es tener el PRO en condiciones pero apostar a consolidar el frente Cambiemos, en el macrismo hablan de una campaña nacional de afiliación para generar un mayor acercamiento o pertenencia por parte de los adherentes y simpatizantes.
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