15 de abril 2011 - 00:00

Prueba exitosa de radares criollos

Los radares fabricados por el INVAP actuaron con eficiencia en el operativo Walkyria, una maniobra de detección de helicópteros y aviones que presuntamente invadirían el espacio aéreo argentino.
Los radares fabricados por el INVAP actuaron con eficiencia en el operativo Walkyria, una maniobra de detección de helicópteros y aviones que presuntamente invadirían el espacio aéreo argentino.
En 1944 el coronel del Ejército alemán Claus Von Stauffenberg planeó infiltrarse y colocar un explosivo en el cuartel general de Hitler en Prusia Oriental, «La Guarida del Lobo». El objetivo del atentado, conocido por el nombre código Walkyria, era derrocar el régimen nazi y poner fin a la guerra antes de la destrucción de Alemania. La semana pasada finalizaron maniobras de tintes cinematográficos que la Fuerza Aérea bautizó con el mismo nombre, Walkyria, a semejanza de aquella operación histórica.

En la IV Brigada Aérea de Mendoza y sus proximidades, se simularon misiones de infiltración en territorio hostil y el salvataje de pilotos de aviones caza que se eyectaron en la zona controlada por el enemigo.

Se desplegaron aviones de transporte C- 130 Hércules, F- 27 Fokker, IA- 58 Pucará, IA- 63 Pampa, helicópteros Bell- 212, Hughes 500 y Lama, además de una avioneta observadora Cessna 210. Intervinieron fuerzas especiales (comandos) de la Fuerza Aérea y del Ejército; fueron lanzados desde un Hércules y un Twin Otter, debieron maniobrar sus paracaídas con precisión para aproximarse a los pilotos eyectados.

El juego de guerra introdujo dificultades casi de película para el grupo de comandos rescatistas, en medio de terreno adverso, montes espinosos, se simularon combates terrestres con el enemigo, inclusive de noche, mientras los Pucará y los helicópteros Hughes daban protección de cobertura aérea. Con limitaciones en el presupuesto, aviones, helicópteros y fuerzas especiales se las ingeniaron para cumplir con éxito misiones de búsqueda y rescate en combate simulado.

La novedad fue la presentación del radar MET III (acrónimo de Modelo de Evaluación Tecnológica), un aparato experimental desarrollado por la empresa mixta INVAP que sorprendió por sus prestaciones. Es el tercer prototipo del programa denominado radar primario argentino, ingenio electrónico tridimensional 3D de largo alcance, brinda altura, orientación y distancia de aviones, destinado a uso militar.

El MET III detectó los helicópteros no bien despegaban de la pista y a una distancia de casi 250 millas. El equipo confirmó sus ventajas de diseño, captó las aeronaves en vuelo a muy baja altura, característica que lo convierte en un obstáculo serio para los vuelos furtivos que intentan «pasar por debajo del lóbulo» y no ser detectados.

Con la llegada de Arturo Puricelli a Defensa se agilizó el plan de desarrollo del radar, en diciembre de 2007 Puricelli, entonces director de Fabricaciones Militares, firmó con el INVAP el contrato de fabricación nacional del radar de vigilancia y control aeroespacial. Fabricaciones Militares, dependiente de Planificación Federal, tiene a su cargo la dirección del proyecto y será la propietaria de los derechos y las patentes del producto terminado.

A mediados de marzo, el Gobierno amplió el presupuesto del ministerio y destinó 234,4 millones de pesos para la adquisición de seis nuevos radares de largo alcance producidos por INVAP. Con plata en la mano, Puricelli presiona al INVAP para que el prototipo esté listo y operativo a fines de 2011, y el programa completo para 2016.

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