28 de julio 2015 - 00:28

Pseudointerna: duelistas cautos y no-debates vacían la primaria

• EN CAMBIEMOS LOS CRUCES SON PRIVADOS.
• SÓLO DEBATIERON MASSA-DE LA SOTA.
• CHISPAZOS EN EL FIT.
• SIN ACUERDO EN EL PJ.

Elisa Carrió, José Manuel de la Sota, Jorge Altamira y Nicolás Del Caño
Elisa Carrió, José Manuel de la Sota, Jorge Altamira y Nicolás Del Caño

Chicanas burdas para que el rival se baje, amagues de una ruptura que no fue, metadebate sobre un debate improbable. De los 15 presidenciables que jugarán en las PASO del 9 de agosto, sólo Sergio Massa y José Manuel de la Sota, socios fugaces en el frente UNA, se cruzaron en un debate público, sin sangre, pero frente a frente.

Son, hasta ahora, especímenes exclusivos y excluyentes de una fauna poco habitual: los candidatos que se animan a debatir con sus rivales. Hay una pequeña saga sobre los debates: momentos célebres como la silla vacía de Carlos Menem en "Tiempo nuevo" -con Eduardo Angeloz presente en el estudio- o el mandato del marketing que indica que el que gana no debate.

En Cambiemos, el combo por el que compiten Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió, duelistas cautos y correctos, ni se discutió la posibilidad de un debate. Sanz agitó, en estos días, muy sobriamente el foro anti-K. Reprochó que Macri no trata a la UCR como un par en el frente y se quejó de la poesía filokirchenrista que el porteño ensayó en público.

Carrió sí debatió con Macri, pero lo hizo en privado y de mala manera. Tuvo una discusión intensa con el jefe de Gobierno que le generó un malestar físico y la tuvo unos días inapetente. Su médico le tuvo que indicar un tratamiento exprés para recuperar energía.

El jefe del PRO anda más inquieto que de costumbre, hasta discutió con Jaime Durán Barba, su gurú; y Marcos Peña, la figura de la galaxia macrista que más influye sobre el ánimo del candidato, tuvo que administrar otros chispazos. Peña pudo dominar el ruido blanco en que entró cuando, tras años de no pedir por sí mismo, pulseó para convertirse en candidato a vicepresidente. Perdió.

No hubo, y avisan en Cambiemos tampoco habrá, debate público del trío de candidatos. "Discutir entre nosotros no nos va a sumar ningún voto y después del 9, todos tenemos que estar juntos", explicó un operador radical. Así y todo, Sanz y su vice, Lucas Llach, exploran propuestas osadas. El fin de semana, Llach salió a plantear, como idea genérica, dividir en tres la provincia de Buenos Aires, plan sobre el que el macrismo no dijo ni planea decir nada.

La batalla pacífica de Cambiemos la sintetiza una frase que Peña dijo ante el elenco del PRO horas después del balotaje porteño, cuando se refirió a las primarias "como la gran encuesta nacional".
Unistas
Massa y De la Sota, pactistas en UNA, tuvieron un debate en TV y discuten en estas horas la posibilidad de hacer uno o dos entreveros más. Cuando conformaron el frente firmaron un compromiso para hacer tres debates, de los que hasta ahora se relizó uno. Discuten hacer uno en estos días en Rosario y, quizá, otro en un canal de cable porteño.

"Nosotros queremos debatir, cumplir el compromiso de los tres debates. Sergio a veces da demasiadas vueltas, como si no estuviese del todo convencido de debatir", dicen, maliciosos, en el entorno de De la Sota.

El massismo da por hecho que habrá un debate televisado en una ciudad del interior. Ayer se avanzó en fechas y en ordenamiento: podría ser este domingo. "A diferencia de los socios del silencio, Macri y Scioli, que no dicen qué van a hacer, nosotros exponemos propuestas para gobernar", repite Massa como un mandamiento. El tigrense se muestra confiado en que no tendrá problemas en su batalla electoral con el cordobés, por lo cual busca confrontar con Scioli y con Macri.
Sin atril
En el hemisferio izquierdo de la política, el FIT se entregó a una payada entre el Partido Obrero (PO), que postula a Jorge Altamira, y el Partido de los Trabajados Sociales (PTS), que empuja a Nicolás del Caño, ambos en la grilla presidencial.

Esta última rama del trotskismo criollo propuso públicamente un mano a mano, pero el PO lo desechó. "Entendemos que un debate puede producir más daños que beneficios", dijeron en el PO. Se trata, en verdad, de una disputa más honda: el PO y el PTS discutieron semanas la conformación de una fórmula de unidad que, finalmente, no se consiguió y derivó en que la interna se derrame por todo el país. Aunque el PTS insiste, la chance es nula: el PO discutió en su buró y resolvió que no se subirá a ningún ring. Después de las PASO, en las que se presumen vencedores, Altarima saldrá a buscar el debate con los presidenciables de otros partidos.

Postulantes únicos como Daniel Scioli o Margarita Stolbizer, entre otros, no entraron en ese tironeo porque -aun queriendo- abrazan la lógica de que la discusión sobre el debate se desatará después de la PASO cuando se despeje el pelotón de candidatos y queden cinco o seis postulantes en la grilla.

El mismo argumento invocan en la provincia, donde el FpV, que enfrenta a Julián Domínguez y Aníbal Fernández, tampoco proyecta debatir. Fernando Espinoza, vice de Domínguez, dijo que sería saludable hacerlo mientras Martín Sabbatella, dos de Fernández, consideró innecesario entrar en esa tensión. El peronismo K bonaerense tiene, así y todo, un debate áspero donde el duelista más bravo de Aníbal es Espinoza y no Julián Domínguez.

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