5 de febrero 2016 - 00:00

Puerto Rico, en crisis: va a tercerizar gestión

 San Juan - Dos años después del descenso de su deuda soberana al grado especulativo (el terreno de los bonos "basura" o "chatarra"), Puerto Rico está a punto de ceder la gestión a una junta de control fiscal externa impuesta por Washington que, por el momento, no lo deja declararse en quiebra bajo la ley federal. El 4 de febrero de 2014, Standard & Poor's dio el paso que se venía temiendo desde hacía mucho tiempo y anunció que rebajaba la calificación de las Obligaciones Generales del Gobierno de este Estado Libre Asociado de EE.UU. a BB+, fuera del grado de inversión. La deuda en el grado especulativo es desaconsejada porque existe un notable riesgo de que el inversor no recupere sus fondos. Quienes aun así deciden invertir, lo hacen a un tipo de interés muy elevado que compense ese riesgo.

El resto de las grandes agencias de calificación no tardaron en imitar a S&P, lo que dejó a Puerto Rico en una situación muy complicada para acudir de nuevo a los mercados a seguir pidiendo dinero prestado, que en gran parte destinaría para pagar los vencimientos de deuda más inmediata. De hecho, Puerto Rico necesitaría más de 33.000 millones de dólares en los próximos 10 años sólo para pagar su deuda, una obligación que absorbe el 36 % de los exiguos ingresos fiscales que consigue una Hacienda que tiene que lidiar con una gran evasión y con una población que está emigrando masivamente.

Con una población de 3,5 millones de personas (el 45 % de ellas viviendo en la pobreza) y una década de crisis acumulada, cada semana se va una media de 3.000 habitantes, en su mayoría a EE.UU.

Aunque durante el primer año en territorio "basura" Puerto Rico pudo seguir acudiendo a los mercados, el pasado junio el gobernador Alejandro García Padilla terminó aceptando que la deuda se había tornada "impagable" y que habría que dejar de pagarla y tratar de renegociarla.

Tras decretar la emergencia fiscal y congelar gastos, salarios, contrataciones, pagos a proveedores y devoluciones de declaraciones de impuestos, y "al borde de una crisis humanitaria" en palabras del gobernador, en agosto la isla incurrió en su primer impago. Además, ha empezado a pagar la deuda de la administración central con fondos originalmente reservados para pagar deudas de corporaciones públicas, que por eso han incurrido o incurrirán pronto en impagos. Aun así, es previsible que en mayo no se puedan pagar los 400 millones de dólares que vencerán entonces.

Agencia EFE

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