6 de junio 2016 - 00:00

Puja en la CGT-Moyano entre su hijo y Schmid por la sucesión del camionero

 Por primera vez en años, el entorno de Hugo Moyano se sacude por internas. El sector hasta ahora más verticalista de toda la CGT empezó a mostrar disidencias y tironeos por la sucesión del líder en la jefatura de la central obrera a partir de agosto, cuando se producirá el congreso de reunificación de las tres versiones en las que está dividida en la actualidad. La confrontación principal es entre los que auspician a Pablo Moyano, hijo mayor del camionero, como su reemplazante, y quienes apuntalan al portuario Juan Carlos Schmid, referente de los sindicatos del transporte.

La interna llegó en las últimas semanas a la superficie y promete hacerse más visible con el correr de los días. El viernes pasado, al término del Comité Central Confederal que reunió a todos los sectores en la sede de Azopardo, medio centenar de gremios se reunió para juramentarse en apoyo del hijo mayor de Moyano. Esos dirigentes volverán a encontrarse mañana en la sede del sindicato de Conductores de Taxis, de José Ibarra. La aspiración de máxima es consagrarlo como miembro de un eventual triunvirato de conducción (como reclaman algunos sectores, como el de Luis Barrionuevo) o bien ubicarlo como segundo de quien hoy más suena como futuro jefe, Héctor Daer, del gremio de Sanidad y del sector de los "gordos".

A primera vista la disputa parece pareja. La CGT del camionero cuenta con 90 organizaciones gremiales, de las cuales 53 se pronunciaron a favor de la nominación de Pablo Moyano. Aunque Schmid (Dragado y Balizamiento) parezca en leve inferioridad de condiciones en ese espacio, cuenta con respaldos estratégicos dentro de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), el sello que lidera, entre los que figura la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato de colectiveros. También se anota en esa postulación buena parte de los integrantes de la Federación Marítimo Portuaria (Fempinra), que nuclea a gremios por lo general pequeños pero de carácter vital para el comercio exterior.

Se trata de una pulseada que apareció en las últimas semanas, una vez que Hugo Moyano garantizó a sus leales que no aspirará a un nuevo mandato al frente de la CGT (lleva 12 años consecutivos) luego de definida la fusión del 22 de agosto. Y que creció ante el silencio del camionero, que no se pronunció sobre su sucesión. Para sus más fieles seguidores es un factor de inquietud que ni siquiera le haya dado una señal concreta a su hijo. Incluso, durante el confederal del viernes, Moyano le cedió la palabra a Schmid.

A favor del camionero ya se anotaron Miguel Ángel Díaz (docentes bonaerenses, UDOCBA), Juan Pablo Brey (aeronavegantes), Domingo Moreyra (ceramistas), Juan Carlos Murgo (caucho), Leonardo Fabre (organismos de previsión), José Fantini (frigoríficos) y un sector de los municipales porteños. En el sector alegan que en los próximos días se les sumarán dos pesos pesados de la CGT de Moyano como Guillermo Pereyra (petroleros patagónicos) y Gerónimo Venegas (peones rurales).

Las objeciones a Schmid pasan por ser el líder de un sindicato sin volumen de afiliados ni obra social, y hasta una supuesta cercanía con el kirchnerismo: "Cuando en 2012 fueron las elecciones anteriores en la CGT, antes de que Hugo fuera reelecto, Cristina (de Kirchner) quiso meter una cuña y empujó a Schmid como candidato", alegó Díaz en diálogo con este diario. En el sector, sin embargo, pesa más la visualización de Pablo Moyano como continuidad de su padre. "Es quien mejor nos interpreta y representa, además de tener detrás un gremio estratégico como Camioneros y un apellido histórico", agregó el sindicalista docente.

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