24 de diciembre 2014 - 00:00

Pynchon satiriza la era digital

Pynchon satiriza la era digital
Thomas Pynchon, "Al límite" (Bs.As., Tusquets, 2014, 491 págs.)

En tiempos en donde abundan las novelas que retornan a las fórmulas decimonónicas, Thomas Pynchon lanza una novela del siglo XXI. Encierra la historia entre dos hechos emblemáticos de los nuevos tiempos. El estallido de la burbuja de las puntocom, la caída estrepitosa de empresas de internet a comienzos del año 2000, con cierre de compañías, miles de millones de dólares evaporados, inversores arruinados. Y el atentado a las Torres Gemelas.

Pynchon utiliza la estrategia del policial que da paso al despliegue de su habitual paranoia irónica de contundentes conspiraciones. Para alcanzar esos propósitos descarta los juegos que lo hicieron "boss" de la narrativa posmoderna, y construye una narración vertiginosa y hasta sencilla de no ser porque, al entrar en el mundo digital, el de los hackers y los crackers, de los geeks y los script kiddies, tiene interrupciones que se vuelven para iniciados capacitados en esa jerga, salvo que se deje pasar esas etapas como seguramente se ha hecho con ciertos momentos de Matrix.

Maxine Tarnow es una joven madre judía, separada, detective, dueña y empleada, de la empresa investigadora Tail 'Em and Nail' Em (Síganlos y agárrenlos) que investiga delitos económicos, fraudes y estafadores de poca monta. Alguna vez pensó agregar al nombre and Jail'Em(y métalos presos) pero le resultó ilusorio en un mundo de corruptos. A pedido de un amigo se lanza a investigar la compañía de seguridad informática hashslingrz, que no sólo ha sobrevivido a la quiebra del resto de las empresas del rubro sino que se ha dedicado a comprar las que caen.

Sillicon Valley se ha trasladado a Manhattan como Sillicon Alley, y el desastre de los puntocom fue la caída de las torres de ilusiones virtuales. Todo se derrumba menos la empresa que conduce Gabriel Ice, y la tensión crece para Maxine Tarnow cuando descubre que esa empresa estaría enviando millones a los Emiratos Árabes para financiar atentados terroristas. A Pynchon, como a Hitchcock, le gusta poner la bomba bajo la mesa, que el lector lo sepa, y que llegue la gente, que no lo sabe, y se siente a comer. Lo mismo sucede cuando sabiendo que la novela termina con el atentado a la Torres Gemelas, Maxine lleva a sus hijos a visitar al padre que tiene allí su despacho.

Hay momentos de diversión. Para salir de su depre Maxine se sube a un crucero sin saber que es para borderlines. Hay un perfumista (y sicario) obsesionado por encontrar la loción para después de afeitar que usaba Hitler. Está la mafia rusa. Pynchon lanza una diatriba contra la sociedad de la neurosis digital, la corrupción financiera, los medios que asustan con la inseguridad. El título original de la novela es "Bleeding Edge", nombre que se da a una tecnología sin utilidad demostrada todavía, de alto riesgo, con la que sólo se sienten cómodos los adictos a las novedades. Está compuesto de palabras que significan innovador, pionero y llevar ventaja, pero también implica algo sangriento, y en "Al límite" no faltan muertos, gente a punto de confiar un secreto que involucra a alguien poderoso y no llega a hacerlo.

Pynchon sigue siendo el gran alumno de Kurt Vonnegut y Vladinmir Nabokov devenido en incuestionable maestro, con esta novela ganó el National Book Award 2013.

M.S.

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